lunes, 16 de octubre de 2017

PAPINA DE PALMA








Cuando  las ganas y el amor se vuelcan hacia un objetivo específico suceden cosas maravillosas. Un ejemplo de ello es Papina de Palma, cantante que por su condición de “animalera” pudo haber sido veterinaria, pero la música fue ganando terreno de a poco. Hoy confiesa que no hay “nada más importante en su vida” que “hacer canciones”, y disfruta de seguir tocando su primer y único disco hasta el momento: “Instantes Decisivos”, el cual fue presentado hace poco en la Sala Zitarrosa. Gracias a este trabajo obtuvo 2 premios “Graffiti”: Mejor Artista Nuevo y Mejor Álbum Pop. Paralelamente a su carrera solista integra el coro “Coralinas” bajo la dirección de su maestra y amiga Carmen Pi y forma parte del coro de “Falta y Resto”, la murga de las cuatro estaciones, que retornará a dar la prueba de admisión para asegurar un cupo en el Carnaval 2018. Desde la comodidad de su hogar tuvo lugar una charla tan informal como divertida, caracterizada por el entusiasmo de una entrevistada que no escatimó en detalles al igual que en sus autobiográficas canciones.


¿CUÁLES SON TUS PRIMEROS RECUERDOS VINCULADOS CON LA MÚSICA?

“No me acuerdo de que en mi casa se escuchara mucha música. Sí me acuerdo de haber visto al disco: “El Amor después del Amor” de Fito Páez sobre el escritorio de mi papá. Al tiempo me di cuenta de que adentro había canciones increíbles. Me encantaba cantar e improvisaba canciones sobre cualquier cosa que se me ocurría. Decía que de grande quería ser actriz, cantante y veterinaria. Antes era re “animalera” y veía a cualquier perro o gato y me parecía una ternura total. Lo de ser veterinaria se me fue pasando y lo de ser actriz también, sobre todo porque un día mi mejor amiga me dijo “nunca podrías ser actriz porque no podés mentir”. Y es verdad, para ser actor tenés que poder mentir. En el momento me reí pero hasta ahora me acuerdo y se ve que me generó un trauma. Lo de cantar se fue manteniendo”.

“ME DABA VERGÜENZA HASTA CANTAR CON LOS OJOS CERRADOS”

“Viví en Uruguay hasta primero de liceo e integraba el coro “Coralinas”. La directora del coro era Carmen Pi, y hacían una prueba de ingreso. Hice la prueba con tremendas ganas de pasar y pasé. Eso estuvo zarpado. Durante mucho tiempo canté bajito porque me daba mucha vergüenza cantar delante de personas. Al terminar primero de liceo me fui a vivir a España con mi mamá por un año, y luego nos mudamos a Colombia. En ese país tuve mi primer banda. Tocábamos canciones mías. La banda se llamaba “Calma” y se pueden escuchar las canciones en My Space. Lo pasaba horrible porque no tocaba ningún instrumento en la banda si no que solo cantaba, entonces la experiencia de tener que estar parada con mucha vergüenza y sin tener un instrumento del que agarrarme era muy fea. Me quedaba clavada en el piso como una estaca. Me daba vergüenza hasta cantar con los ojos cerrados”.

LA VUELTA AL PAÍS Y UNA DECISIÓN IMPORTANTE

“Luego volví a vivir a Uruguay. Porque todo esto de vivir en otros países tenía que ver con el trabajo del esposo de mi mamá. A causa de eso podíamos estar cambiando de país seguido, entonces decidí volver a Uruguay porque quería hacer la facultad en un solo lugar. Ahí entraba el juego de que era necesario estudiar una carrera. Porque todo bien con la guitarrita, pero tenés que estudiar algo en paralelo  porque es imposible que puedas vivir de hacer tus canciones. Tenía eso como tatuado en el cerebro y nunca lo puse en duda. Por eso estudié la carrera de ingeniería audiovisual durante cuatro años. Era una carrera muy linda pero no lo que yo quería hacer. De todas formas no encontraba otra carrera que me gustara como para hacer. En ese momento aún no me daba cuenta de que lo único que me entusiasmaba era dedícame a la música. Cuando cursaba el tercer año de carrera me fui a trabajar a Buenos Aires en la preproducción de lo que terminó siendo el disco “Instantes Decisivos”. En Uruguay había intentado comenzar a trabajar en el disco con distintas personas, pero por alguna razón ese proyecto se terminaba cayendo. Finalmente empecé a laburar en el disco con Juanito el cantor (Juan Serrano), un músico argentino. Me enamoré de sus canciones.  Lo había conocido cuando vacacionaba en Rocha durante la época en la que aún vivía en Colombia. Me enteré de que producía discos y le planteé por Facebook si quería ser el productor de mi disco, y me dijo que sí. Entonces me mandé hasta Castelar en Buenos Aires y estuve haciendo la preproducción del disco, trabajando en mis canciones durante 15 días. Fue maravilloso. Fue ahí cuando empecé a pensar en que tenía que probar y animarme a seguir adelante con mi música y no ser tan fatalista creyendo que no me iba a ir bien. Volví a Montevideo con esa idea en la cabeza. Seguí yendo a la facultad por un tiempo hasta que me dije “Tengo que dejar de estudiar esto y mudarme”. Entonces me fui a vivir a Buenos Aires a la casa de Juanito (El cantor) y su familia. Lo hice con la idea de irme a vivir sola luego de unos meses, pero al final estuve un año y medio viviendo en su casa. Aproveché todo ese tiempo para componer mucho, e hice bastantes canciones, también me gestionaba fechas y pensaba solo en la música. Algunas de esas canciones terminaron entrando en el disco pese a que ya había pasado la etapa de preproducción. La experiencia de haber dejado la carrera fue muy caótica y nutritiva por lo que surgían canciones todo el tiempo. Toqué mucho por Buenos Aires, terminé de grabar el disco y después de ese año y medio decidí volver a Montevideo. En esa decisión tuvo que ver el hecho de estar ahí para cuando saliera el disco, ya que lo editó el sello Bizarro Records. No tenía sentido que estuviera viviendo en Buenos Aires cuando podía estar haciendo prensa en Montevideo. Me reintegré a Coralinas, salió el disco a la venta, toqué muchísimo y lo presenté hace poco en la Sala Zitarrosa. Las etapas por la que pasó el disco fueron  sorprendentemente buenas”.

¿QUÉ TAL TE RESULTARON LAS REPERCUSIONES DE “INSTANTES DECISIVOS”?

“Todo lo que sucede es mucho más de lo que espero. La prensa recibió al disco de buena manera. No leí ninguna crítica negativa. Las nominaciones a los Graffiti fueron increíbles. Igual me pasó algo con lo de las nominaciones que fue el hecho de que el disco de Nicolás Ibarburu no estuvo nominado a nada y para mí fue el mejor disco del año pasado. Está buenísimo estar nominado, pero en últimas no significa nada más que la opinión de un grupo de gente a la que respeto mucho porque es representativa, culta y escucha mucha música. Pero me decía “Tranquila, Papina”. Luego cuando gané me re copé, ganar es precioso. Los premios en el arte son extraños pero recibirlos es muy lindo”.

EL PROCESO DE COMPONER CANCIONES

“Cuando hacés canciones medianamente autobiográficas estás toda atravesada por lo que te ha pasado. Es imposible escaparte de tu propia experiencia. El haber vivido en otros países está en mi personalidad y eso hace que en mis canciones algo de lo que pasé se vea reflejado. El proceso creativo de canciones es re caótico. Hago un taller de canciones en mi casa y tengo unos ejercicios estipulados para los que vienen a hacer el taller, que a veces me los pongo a mí misma también. Antes  el proceso pasaba porque me viniera la inspiración y aparecía la canción. Pero luego me di cuenta de que también está el oficio de hacer canciones. Eso de sentarte y escribir aunque no te esté pasando nada. Aprendí a no estar como esperando todo el tiempo que la inspiración venga. En la mayoría de los casos las canciones surgen a partir de la letra y la poesía. En mi vida no hay nada más importante que hacer canciones. Si hay una situación en mi vida que me bloquea y no me deja hacer canciones, la esquivo. También busco ser creativa a la hora de ser mi propia manager, manejando las redes. Pienso siempre en qué voy a postear. Parece una pelotudez pero estoy re atenta a esas cosas. Somos muchos los que publicitamos cosas en las redes sociales, pero lo bueno es que somos todos distintos y por lo tanto decimos las cosas de diferente forma. Entonces aprovecho que soy bastante ridícula y no tengo mucha vergüenza”.

¿CUÁLES SON TUS INFLUENCIAS MUSICALES?

“Siempre hay influencias musicales. Amo profundamente a los Beatles. Últimamente por ensayos y toques  no estoy escuchando mucha música. Al llegar a mi casa me divierte un poco el silencio. De todas maneras no me quejo ni en pedo y me digo “¡Qué lindo tener ensayos y laburo permanentemente!”, pero hay artistas que me gustan. En una época escuché mucho a Regina Spektor. De grande me empecé a interesar pila por la música nacional. Descubrí que hay un cancionero increíble e investigo escuchando el disco entero de tal o cual músico. Ando explorando el repertorio de Fernando Cabrera, Eduardo Mateo, Ruben Rada, Jaime Roos, por ejemplo. Todos ellos también son influencias. Si te tengo que nombrar a uno de ellos elijo a Jaime que ahora lo estoy escuchando mucho y lo amo (risas). Me parece increíble”.

LEÍ EN OTRAS NOTAS QUE YA ESTÁS COMPONIENDO CANCIONES PARA UN NUEVO DISCO…

“Permanentemente hago canciones nuevas. De todas maneras siento que a este disco puedo seguir sacándole jugo. Sigue siendo nuevo. Hay muchísima gente que no sabe que existo. Lo que más quiero es que lo escuchen todos, y después es como todo, si no te gusta no lo escuchás más. Pero quiero que todos puedan decidir si lo quieren escuchar o no. Que las personas escuchen mis canciones es lo que hace que esto pueda ser mi trabajo y que por suerte cada vez tenga que dedicarle más tiempo. Hay gente que paga para ir a verme gritar mis intimidades, ¡es hermoso! (risas). Estoy trabajando para que cada vez más pueda hacer esto y menos otra cosa para sobrevivir. Mi objetivo es poder dedicarme solamente a componer”.

¿QUÉ SIGNIFICA PARA VOS INTEGRAR UN PROYECTO COMO “CORALINAS”?

“Las Coralinas son mis mejores amigas. Hace 15 años que cantamos juntas. Son una compañía incondicional desde los primeros toques en los bares más embole del mundo. Iban todas en patota a bancarme. Muchas veces fueron las únicas que estaban viéndome. Mientras no tuve otro proyecto, el coro era el momento musical de cada semana. Antes de estar en el coro veía pasar a Carmen (Pi) y me parecía que la música era ella. Ahora somos amigas. Eso es hermoso. Además, Coralinas fue importantísimo para vencer el pánico escénico. Sabías que estabas cantando con tu familia y que no te iba a pasar nada. Fue re lindo que estuvieran en la presentación del disco cantando conmigo. Recuerdo que como venía re bien la venta de entradas, les dije: “Capaz que no hay lugar para que se sienten, pero achicamos en el camarín”. Una de ellas me dijo “No. Reservanos las entradas que nos tengas que reservar porque queremos ver todo el toque. Vamos a subir al escenario a cantar contigo y después vamos a volver a la platea. No hay chance de que no lo veamos”. Entonces les reservé el lugar que correspondía en la platea”.

SI TU CARRERA ARTÍSTICA FUERA UNA FOTO. ¿QUÉ HABRÍA EN ELLA?

“Sería una foto re movida y fuera de foco. Habría que sacar otra enseguida (risas). Todas las personas que formaron parte del equipo con el que presentamos el disco en la Sala Zitarrosa estarían en esa foto. Andrés Alba que hizo las luces, las Coralinas, los integrantes de la banda. Son todos amigos. Estarían mis papás, porque si no me hubieran fabricado no existiría. Estaría Juanito el Cantor, y vos también que me estás haciendo una nota. Los periodistas están demás y son fundamentales. Esa foto estaría llena de gente y no se entendería nada”.

Escuchá "Si Funciona no dejar que Leude", una de las tantas canciones que podés encontrar en "Instantes Decisivos". 







domingo, 2 de abril de 2017

 ABUELA COCA




En muchas familias se oye decir “No hay como el tuco de la abuela”, porque tiene ese gustito especial y distintivo que alegra el paladar, y despierta muchas sensaciones. La escena musical uruguaya es portadora de un “tuco” bastante particular; una mezcla de géneros musicales que viene preparándose hace 25 años, y que ha sido degustada por miles de personas en nuestro país, y fuera de fronteras. En este caso, no se trata de cualquier abuela, sino de la "Abuela Coca”, que se encuentra abocada a los festejos de su cuarto de siglo de existencia, y se ha transformado en un grupo de referencia para las nuevas generaciones que han crecido acompañadas por su arte. Alfredo “Chole” Gianotti, fundador, y uno de los front man de la banda, se refirió a este extenso recorrido por un camino de  “grandes praderas”, pero también de “picos nevados”, inmerso en un proyecto con el que ha convivido “la mitad de su vida”.

¿CÓMO SURGE TU VÍNCULO CON LA MÚSICA?

“Mi hogar era una casa de padres italianos, y cualquier excusa servía para festejar. Toda la familia venía, y guitarreaba, cantábamos. Entonces desde niño se despertó el entusiasmo por la música. En la adolescencia empiezo a aprender música realmente, y cuando entré a la Escuela de Música descubrí que era mi vocación. Mis hermanos tocaban guitarra y cantaban muy bien, y yo los acompañaba con percusión. El oído musical fue creándose de a poco. Tenía una capacidad de armonía compositiva, y lo adquirido casi jugando, fue perfeccionándose con el estudio y la técnica. Después la cancha te la dan los ensayos y los toques, y vas mejorando tu vocalización y afinación, errándole y luego embocándole. Cuando entrás al estudio, la carrera te va profesionalizando”.

¿CÓMO NACE EL PROYECTO DE “ABUELA COCA”?

“Cuando empecé a componer, y tuve ganas de armar una banda, fue como un juego. Participé en varias, y luego armé “Congo Bongo”, que hoy por hoy es “El Congo”, banda de reggae que tiene más de treinta años. Siguiendo la búsqueda, en 1991, con la idea de armar algo mestizo, y una fusión de estilos, nació  "Abuela Coca”. Pero fue como un divertimento, y la necesidad de jóvenes para juntarse a expresar algo. Estamos hablando de 25 años atrás. En ese momento hacía poco que se había salido de la dictadura, etapa en la que hubo, mucha represión y poca libertad. Entonces para nosotros era necesario juntarnos, y decir las cosas que teníamos para decir. Se fue dando todo lúdicamente, y creciendo ese espíritu musical de trabajo colectivo. Con los años se transformó en una banda profesional que tuvo que grabar discos, tener una razón social, y después nos dimos cuenta que formábamos parte del mercado, firmamos contratos internacionales, hicimos giras, y te llamaban desde Alemania y Cuba, por ejemplo”.

“VIVIR LOS SUEÑOS”

“Siempre digo que hay que vivir los sueños, porque se hacen realidad. Estoy viviendo mi sueño, que era tener una banda de rock, y poder tocar y vivir de la música. Siempre le digo eso a los gurises que estudian conmigo”.

¿A QUÉ SE DEBE LA MIXTURA DE GÉNEROS MUSICALES EN EL SONIDO DE LA BANDA?

“Se dio naturalmente porque somos una sociedad mestiza, en la que hay descendientes de indígenas, y de esclavos africanos que vinieron y se independizaron acá. Hay descendientes de italianos que huyeron de la guerra, españoles que huyeron del franquismo. ¡Hay  tantas culturas desparramadas en Uruguay! Inclusive los españoles que estaban en la Banda Oriental se mestizaban con los charrúas, y dieron vida a una nueva raza. En la música está ese mismo mestizaje. Desde la milonga, hasta el candombe, todo viene de algún lado y se mezcla con el sonido de acá. Me sentía identificado con una música que mestizara nuestro sonido. Que aparezca el candombe y la murga, pero también el Hip Hop y el Reggae. La Abuela Coca es una mezcla de estilos. Nosotros le decimos “tuco”, porque es como una mezcla de sabores, y todos los tucos son diferentes. Congo Bongo es una banda netamente de reggae, que es un folklore jamaiquino. Pero necesitaba un escape compositivo, y Abuela Coca fue eso”.

¿QUIÉNES SON TUS REFERENTES MUSICALES?

“Uno es una esponja y a veces no se da cuenta. Por lo general trato de escuchar música de afuera lo menos posible, para no hacer una música “contaminada”. Tengo mis grandes eferentes en la música. A veces voy inconscientemente a ellos cuando estoy componiendo. Bob Dylan, Bob Marley, Peter Tosh, Alfredo Zitarrosa, Mercedes Sosa, Carlos Gardel, Daft Punk, Sublime, Nirvana, The Beatles, The Rolling Stones, Rúben Rada. Siempre hago un paralelismo con escuchar radio, porque ahí te pasan de todo un poco. Uno empieza a escuchar artistas, y ver cuáles le gustan, y cuáles no. En mis canciones trato de acercarme al pluralismo musical de la radio”.

¿CÓMO TE TOMÁS EL TRABAJO DE COMPONER?

“Antes era con papel, lápiz y guitarra o piano, y hoy tenés a la tecnología. Me gusta mucho la composición espontánea, que en la mayoría de los casos tenés que consultar si lo que creaste se parece a algo. Utilizo todas las fórmulas. También compongo una música y la grabo con la computadora, y en los ratos le voy poniendo letra. A veces tengo la idea bastante clara en el cerebro, y la canción sale directamente. Hay procesos de canciones que quedan por la mitad, y terminan luego de unos años. También está el tiempo en el que no te sale nada, y queda la hoja en blanco. Aprendí a dominar todos esos momentos, y hacer muchas canciones cuando se dan los períodos creativos, para compensar cuando hay sequía. Me gusta tener mucho material, para ver qué queda mejor con qué, e ir seleccionando y descartando cosas. La creatividad es algo mágico que aparece desde el querer decir algo, y terminás siendo como una antena que capta, recibe, y difunde ese contenido hacia afuera. Los momentos y las situaciones son los que te brindan ese contenido. La creación de una canción es como una terapia”.

LA IMPORTANCIA DE DECIR

“El rockero en su concepto hacen muchas canciones de amor, pero también tiene su crítica. El Rock and Roll siempre fue crítico, tanto constructivo como destructivo. Es importante que la música sea la voz de la generación a la cual representa. Hago énfasis en eso, porque estamos mal ecológicamente, por ejemplo, y hay que llegar a distintos oídos para incentivar un cambio en la sociedad. En el último tema de La Abuela Coca, “Patoteros sin exceso”, se habla de esas cosas. Habla de que nos están cambiando la comida, están trabajando con la semilla transgénica, y entonces, ¿qué es lo que van a comer las generaciones venideras?. Hago canciones de amor, y es divino, me hace bien hablar de eso, pero no me olvido de que hay que reivindicar distintos conceptos, y criticar las cosas malas que hacemos. La música es un buen vehículo para llegar a todos lados. Es importante que las nuevas bandas le den importancia al texto en sus canciones”.

“EL PODER DE LA CANCIÓN”

“Llegamos a tocar a Austria. Un mexicano y un austríaco que vivían allí,  habían conocido a La Abuela Coca por Internet. Una canción de la banda terminó siendo su himno de vida. El mexicano tenía muchos problemas de trabajo. Era cafetero de un tren que iba de Austria a Suiza. Todas las mañanas escuchaba el tema para que le ayudara a salir adelante. ¿Cómo te vas a imaginar que con una canción creada en la cocina o en el cuarto de tu casa, originás eso?. Encima cuando vas para allá, los tipos te cantan la canción como pueden, y te cuentan su historia, haciéndote pasar un momento alucinante. Ahí ves el poder de la canción”.

¿QUÉ DISCO DE LA BANDA RESULTA EL MÁS SIGNIFICATIVO PARA VOS?

“He grabado unos doce discos, y he participado en más de treinta discos. Todos tienen algo. Siempre uno se acuerda de sus primeras experiencias. El primer disco de “Congo Bongo” fue muy fuerte, porque no sabíamos ni cómo hacerlo. Y el disco de La Abuela Coca que recuerdo con más cariño es “El Ritmo del Barrio” (2001), que lo grabamos después de haber firmado contrato con Sony Music. Luego decidimos no seguir trabajando con esa multinacional, y armamos nuestro propio estudio y sello discográfico. Salimos con una producción independiente, y eso fue lo que nos abrió más puertas. Optamos por el camino más largo, pero también era el más seguro. Quizás lo más cómodo hubiese sido que la multinacional nos financiara toda nuestra carrera, pero lo que finalmente hicimos fue lo más honesto para con nosotros mismos. Podríamos haber ganado más dinero de la otra manera, pero nos íbamos a sentir ladrones, ganando plata por hacer algo que no nos gustaba, y no tenía un corazón. Fue algo arriesgado, pero acertado. Pegábamos los afiches en la calle, y repartíamos los discos. Esa bola fue creciendo, y la gente lo fue sintiendo como algo transparente. Ese disco fue el que nos catapultó afuera del Uruguay. Es un disco bisagra dentro de La Abuela Coca, y es referente para otras bandas también. Vas a distintos lugares del mundo, y lo reconocen como un disco influyente. Por eso para mí es el más importante”.

¿PENSÁS QUE ESA HONESTIDAD QUE CARACTERIZA A LA BANDA, INFLUYE PARA QUE EL PROYECTO CONTINÚE?

“Pienso que sí. Si estamos hace 25 años es por la necesidad de encontrarnos y hacer cosas. No ganamos miles de dólares por mes. Aparte seguimos teniendo nuestros trabajos. "Abuela Coca" es una banda independiente que invierte desde los bolsillos de sus integrantes, y no hay ninguna multinacional que ponga plata por nosotros. A veces licitamos, como estamos haciendo con MMG (Montevideo Music Group) que es el sello que licencia nuestras obras, y las edita, pero es una co- producción. Eso nos da credibilidad, y la necesidad de salir adelante. Es nuestro proyecto. Si algo es tuyo, lo vas a cuidar más. No solo es mi proyecto, si no el de Andrea (Viera), Gonzalo (Brown), Paulo (Zuloaga), y (Martín) Morón, etc. Somos una cooperativa”.

¿QUÉ SIGNIFICA LA BANDA PARA VOS?

“Familia, vida, amigos, aprendizaje, alegrías, tristezas, etc. Es la mitad de mi vida. La música es todo. No sé si podría vivir sin la música, y Abuela Coca es uno de los proyectos más importantes que mi vida musical involucra”.

SI “LA ABUELA COCA” FUERA UNA FOTO, ¿QUÉ HABRÍA EN ELLA?


“Habría de todo. Puede ser una foto en donde haya un pico nevado, o una pradera bien verde, o un desierto, o un gran océano. Pasamos por desiertos, grandes praderas, fríos de picos nevados, y grandes océanos de agua cristalina. Así es la vida. Estás bien, mal, más o menos y súper. En este momento la Abuela se encuentra súper. Hemos grabado un disco por los 25 años, que va a salir a la venta como disco y DVD en muy poco tiempo. Estamos terminando los detalles. A su vez, este disco impulsa un nuevo disco que estamos componiendo, y que sale a fin de año. Nos vamos a presentar en Montevideo, Argentina, vamos a volver a España. La banda está con una actividad intensa, por eso está “súper”, en ese océano, divirtiéndose. Pero sabemos que así como pasan las estaciones, van cambiando los momentos de la banda. Depende mucho del momento por el que está pasando el país también. Ahora estamos en un momento bueno tanto para la música popular, como para el rock, y lo tropical. También para los espectáculos que brindan artistas internacionales en el Uruguay. Hay un buen momento cultural. Al haber más posibilidades de tocar, la banda está más activa, y en constante evolución que surge de la práctica de estar tocando todo el tiempo en vivo”. 

miércoles, 22 de marzo de 2017

LUCAS LESSA





Luego de tanto fascinarse con la música del legendario cuarteto británico “The Beatles” en los confines de su hogar, tuvo el loco berretín de comenzar a adentrarse en “esta aventura de la música”. Luego llegarían Jaime Roos, Rúben Rada, Eduardo Mateo, y la magia de Miles Davis que lo motivó a estudiar trompeta, y cual dominó, las fichas fueron cayendo junto con las oportunidades, transformándose en trompetista y uno de los compositores musicales de la banda “Once Tiros”, la cual “representó un mojón muy grande”.  Incursionó en la murga “Falta y Resto”, y actualmente integra la banda “Pa’ntrar en Calor”, proyecto con el cual convive su carrera solista que cuenta con dos discos; “Copetín” (2012), y “Berretín” (2016). En estos trabajos ha podido plasmar su música con total honestidad, manejando los criterios, y dando lugar a su verdadera identidad como músico. Este viernes 24 de marzo, desde las 21 horas, presentará su último álbum acompañado por un total de veintisiete músicos en la Sala Hugo Balzo del Sodre. Las entradas están a la venta a través de Tickantel.


¿CÓMO EMPEZASTE A VINCULARTE CON LA MÚSICA?

“Mi madre era “Beatlera”. Me gustaba mucho “Canciones para no dormir la Siesta”, porque iba a un jardín de infantes en el que el profesor era Gonzalo Moreira, que había sido integrante del grupo junto al Corto (Horacio) Buscaglia, y el Choncho (Jorge) Lazaroff, entre otros. Emanaban sensibilidad y mucha información de la música uruguaya que a la larga te termina marcando. Sobre la adolescencia conocí la música de Jaime Roos , Rúben Rada, y Eduardo Mateo. Mis gustos musicales pasan por ahí. Me acuerdo que le insistí a mi madre con que quería comprarme una guitarra. A los quince años tuve mi primer guitarra.  De ahí en más arrancó mi proceso musical con algunas bandas en la adolescencia con las que hacíamos covers. Luego pasó algo importante que fue el haber juntado plata a raíz de un laburo, y con ese dinero me compré una trompeta. Eso me abrió algunas puertas.  Así conocí a unos amigos que estaban en proceso de formación  de “Once Tiros”, y eso representó un mojón para animarme a esta aventura de la música. Paralelamente me anoté en la Escuela Universitaria de Música para empezar a estudiar trompeta. Ahí se me abrió un abanico de cosas para conocer distintas aristas de la música, estudiar, y además vincularme con otros músicos que también iban a la escuela. Toda esa olla fue lo que me puso en este camino”.

¿EN QUÉ MOMENTO COMENZASTE A CONCEBIR LA IDEA DE SACAR TU PRIMER DISCO?

“Luego de empezar a tocar la guitarra, no tardé mucho tiempo para que empezaran a caer ideas musicales. Capaz que al principio ni medaba cuenta de que estaba creando. El hecho de crear tiene que ver mucho con las influencias que uno tiene, y la información que uno toma inconscientemente que se entremezcla en una olla con tus sensaciones y tu realidad, y te deriva en una emoción que se traduce en música. A los quince años empecé a armar mis primeras ideas. A los dieciocho, grabé un cassete. Al principio grababa lo que armaba simplemente con guitarra y voz en la grabadora, y luego empecé a grabar con un porta estudio de cuatro canales que tenía un amigo. Más adelante compuse para Once Tiros, y durante muchos años aporté a proyectos colectivos. Lo mismo sucedió con Pa’ntrar en Calor. En 2005 Conocí a Felipe Castro y al Ratón (Gastón) Angiolini. A Damián Dewailly ya lo conocía de la Escuela Universitaria de Música. Paralelamente a estos proyectos, siempre tuve mis canciones metidas en el freezer, porque no cuajaban con el estilo de lo que hacían ambas bandas. En 2012 dije: “Ta, voy a hacer un disco”.

¿QUIÉNES SON TUS REFERENTES MUSICALES? ¿EN QUIÉN TE ENCONTRÁS AL MOMENTO DE COMPONER?

“A veces me salen cosas que son muy “Beatleras”. Me gusta más lo simple y lo lindo, más allá de lo subjetivo de esta última palabra. Sin dudas que Jaime Roos y Ruben Rada son dos referentes también. Ellos tienen una gran complejidad en sus composiciones. Por momentos reconozco cosas de Eduardo Mateo, si bien es un atrevimiento compararme con cualquiera de estos artistas, pero son cosas que surgen por haberlos escuchado. Me gusta que no hayan muchas notas en poco tiempo. Como trompetista, quien me inspiró fue Miles Davis, que con solo tres notas te hace algo increíble. Hay influencias con las cuales tengo contacto como el Tucuta (Ricardo) Soto, que es un gran músico uruguayo. Tuvo su banda en los noventa, y principios de la década del 2000, que se llamó “Los Ladyllones”, y hoy por hoy “Tucuta y Nyanzá”. Me gusta mucho la obra de Hugo y Osvaldo Fattoruso, aunque me cuesta encontrar cosas parecidas a lo que hace Hugo, porque es de otra galaxia. La murga es una fuente inspiradora para mí, un ejemplo de eso son los discos que grabó Jaime Roos con Falta y Resto y el Canario Luna. También me ha influido Opa, El Príncipe, la Música Popular  Brasilera, y el Jazz. Son todos ingredientes que indirectamente aparecen en lo que hago”.

LA COMPOSICIÓN

“Mi música viene disparada a partir de lo sonoro de la melodía y de la armonía. A veces surge caminando por la calle, y la bajo a tierra con la guitarra. La letra se va rellenando a partir de onomatopeyas y fonemas que aparecen con la melodía. Trato de ser sincero con la sensación que me evoca la música, y una vez que aparece una idea para escribir, tiro de esa piola”.

¿QUÉ DIFERENCIÓ AL PROCESO CREATIVO DE “BERRETÍN” CON EL QUE HABÍAS EXPERIMENTADO EN “COPETÍN”?

“Este proceso fue diferente en el sentido de que Copetín se grabó en 2012 pero incluye canciones que ya existían desde hace diez años atrás. Solamente compuse dos o tres canciones unos meses antes de grabar el disco. Hubo que redondear la idea, y elegir las canciones que iban, pero ya estaba bastante armado todo. En el caso de Berretín, se grabó en julio del año pasado, y en marzo ni tenía idea de que iba a grabar un disco.  Algo que tuvo en común con Copetín fue que como buen uruguayo, buscando de donde sacar plata para hacer este tipo de cosas, presenté el proyecto al FONAM a último momento, reuniendo cuatro o cinco ideas sin terminar. En ambos casos, eso sirvió de disparador para laburar los discos. Al otro día de que presenté el proyecto de Berretín, empecé a trabajar las canciones. También se dio que en abril del año pasado estaba bastante cómodo de tiempo, y me puse en período de pesca, predisponiéndome a que salieran cosas. Compuse todas las músicas en un mes y medio. En el período entre ambos discos no había compuesto mucho, porque no siento una presión para crear, sino que lo hago cuando tengo ganas.  Grabé los temas en casa para ir moldeando las ideas, y luego me contacté con dos socios que son Tato (Andrés) Bolognini y Rodrigo Calzada que también grabaron en Copetín. En junio metimos seis ensayos, y enseguida empezamos a grabar. La grabación fue bastante rápida para lo que se acostumbra. Lo grabamos en Pink Noise, con el capitanato de Martín Brizzolara que es un técnico espectacular, y socio fundamental en mis dos discos. Hay  veces que uno está tan adentro de la cuestión que se marea un poco, y está bueno tener un ida y vuelta con alguien. En ambos discos, esa persona fue Martín. Además fue el arquitecto de sonido en los dos trabajos, y agregó un componente estético muy importante”.

¿CÓMO TUVO LUGAR EL PROCESO DE SELECCIÓN DE LAS CANCIONES PARA “BERRETÍN”?

“En Berretín fue sencillo. Me propuse componer cierta cantidad de temas para grabar el disco. Mi proceso de selección se da en el momento de componer. Si no me gusta como vengo redondeando a la idea, no la considero”.

¿CON QUÉ SE VA A ENCONTRAR LA GENTE ESTE VIERNES?

“Este viernes se va a encontrar con un grupo de tremendos músicos uruguayos. Tengo la suerte de haber nacido en Uruguay, y estar en contacto con músicos increíbles que podrían estar tocando en otros lugares del mundo con los artistas más importantes y populares que uno puede llegar a admirar. Acá como es todo muy cercano, tenés la oportunidad de conocerte con gente, e incluso entablar una amistad y afinidad musical. No los voy a nombrar porque son 27. Son músicos que han sido muy importantes en los últimos 25 años de la Música Popular Uruguaya. Hay mucha diversidad de instrumentos; vientos, tambores, contrabajo  (contrabajo), cuerdas, violonchelo, coros murgueros y coros no murgueros, voces masculinas y femeninas, músicas instrumentales y cantadas”.

SI TU CARRERA ARTÍSTICA FUERA UNA FOTO, ¿QUÉ HABRÍA EN ELLA?

“Si fuera una foto, tendrían que aparecer mi padre y mi madre. También varios de los compañeros con los que he compartido y han sido influencias que me marcaron mucho como los Once Tiros, al igual que Felipe Castro, Damián Dewailly, Pa’ntrar en Calor. Mi compañera, Paulina, debería estar. Edén Iturrioz, que fue el primero que me invitó a salir en una murga. Dos hermanos musicales como los Bolognini, Tato y Santi, con quienes sigo tocando al día de hoy. Muchos músicos que conocí en la Escuela Universitaria de Música. En fin, tendría que aparecer mucha gente”.

¿HAY ALGO QUE TENGAS PENDIENTE EN TU CARRERA?


“Todo queda pendiente. Nunca va a terminar de haber cosas pendientes. Esto se trata de ir descubriendo cosas. Uno tiene una inquietud, y va detrás de ella, una vez que lograste lo que querías, pasás a tener otra inquietud. Me encantaría tocar con cualquiera de los músicos que te nombré. También viajar mucho, y conocer músicos en el exterior, pero ir y volver. No he viajado tanto, pero he estado algunos meses en otros lugares. Siempre uno estando acá dice “¡Qué lindo sería vivir en otro lado!”, pero después te das cuenta que extrañás algo que hay acá que no hay en ningún otro lugar. Ya el hecho de tocar con músicos uruguayos es una diferencia, porque hay una sensibilidad distinta. Además los géneros musicales que se tocan acá, son irreproducibles en otras partes del mundo. El lugar para vivir y hacer música es acá”.


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