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viernes, 5 de enero de 2018

TRENZADOS

De izquierda a derecha: Pablo Iribarne, Julián Rugnitz y Lucas Bueno. 



La oportunidad de compartir un proyecto artístico con amigos no se da todos los días, y cuando eso ocurre cada momento se vive de otra manera. Compartir canciones, ensayos y shows, se torna realmente significativo por el hecho de saber que existe mucho más que una mera afinidad artística. La amistad crece y se multiplica, aparecen nuevas personas en el camino y el producto musical carga con todas esas vivencias. La historia de Trenzados ha recorrido esos lugares con un repertorio de canciones inéditas en la mochila, las cuales merodean entre la fuerza de un rock and roll, la cadencia de una bossa nova, y el ritmo inconfundible del candombe. Julián Rugnitz y Lucas Bueno son los protagonistas de la entrevista,  y junto con Pablo Iribarne conforman a este trío que tiene cerca de 3 años de vida, sin perder la esencia que los une.  


¿CÓMO NACE “TRENZADOS”?

JULIÁN: “Trenzados nace en 2015. Un tío mío que es de Rivera y canta folclore y música popular  tenía una presentación en AGADU.  Me invitó para que cantara de telonero, pero no me parecía que tuviera que tocar solo. Entonces invité a Lucas (Bueno) y a mi primo Matías (González), que en un primer momento conformó el trío. Nos juntamos a ensayar 2 o 3 canciones y teloneamos el show. Como nos gustó lo que habíamos hecho, hablamos para seguirnos juntando y armando canciones inéditas. El motivo por el cual nos juntamos siempre fue el de compartir. Luego tuvimos otro toque en el boliche “De Zurda”, e hicimos un repertorio de 13 o 14 canciones propias. Ahí fue cuando salimos realmente a la cancha. Luego hubo un parate largo de casi un año. Matías estaba complicado con sus otros proyectos musicales y nos aclaró que no iba a tener tiempo para continuar con nosotros. Con Lucas nos seguimos juntando para mantener la esencia viva, y llegó a ensayar Martín Rodríguez con nosotros, que fue compañero nuestro en la murga La Zafada. Luego por falta de tiempo se bajó. En ese momento comenzamos a tocar a dúo en varios festivales del carnaval de las promesas y en el boliche “La Pizzadita del Piojo”, invitados por los hermanos Porciúncula”.

CASI SIN QUERER

LUCAS: “Al que más le pintó para seguir adelante con el proyecto luego de aquel primer toque en AGADU fue a Julián. Enseguida se encargó de hacer el grupo de whatsapp con fotito y todo (risas)”.

LA LLEGADA DE LOLITO

JULIÁN: “Luego hablamos con Lolito (Pablo Iribarne) para que se sumara a la banda. Me acuerdo que él ya estaba haciendo carnaval con la murga Don Timoteo. Una noche me animé y le escribí. Aparte no podíamos perder nada, y el “no” ya estaba asegurado. Le escribi un mensaje que era como una carta, más o menos, ¡imagínate lo que era eso!, y a los 2 minutos me responde “me encantó la idea, tenemos que juntarnos. Muchas gracias por pensar en mí”. Cuando se sumó le mostramos las canciones que teníamos y empezamos a armar todo. Ensayábamos todos los sábados de mañana en la Casa de la Cultura del Prado que es un lugar tremendo. Teníamos todas las comodidades a nivel de sonido y encima Lolito nos llevaba miel y cereales a los ensayos. Era increíble (risas)”.

LUCAS: “Julián me mandó un audio y me dijo “tenemos que conseguir baterista”. Y yo le dije que no tenía ni idea, y que no tenía que ser alguien que recién estuviera aprendiendo a tocar el instrumento ni tampoco alguien muy zarpado. Enseguida me dijo: “¡Lolito!”, y le respondí: “Te dije que alguien no muy zarpado” (risas)”. Le dije que pa’ mí Lolito la iba a tirar pal’ corner. Luego lo fui a ver a Lolito a la liguilla de carnaval con Don Timoteo y lo felicité. Lo primero que me dijo fue: “Bo, Lucas. Termina carnaval y arranco a ensayar con ustedes”. Yo no había tenido trato con él hasta ese momento. Una semana después de que terminó carnaval empezamos a ensayar con la nueva formación”.

¿CÓMO ATRAVIESAN EL PROCESO CREATIVO DE LAS CANCIONES?

JULIÁN: “Siempre somos abiertos en el proceso creativo sin importar a quién pertenezca la canción. En los ensayos hemos modificado partes de canciones, o les hemos agregado cosas. Ahí ha sido clave la participación de Lolito. Todo lo que tiene que ver con el tiempo de las introducciones, estrofas, estribillos, era definido por él, entonces eso nos hacía correr con tremenda ventaja. También en 2017 agarramos un ritmo de ensayos que nunca habíamos tenido desde que se inició la banda”.

LUCAS: “La mayoría de las canciones del repertorio son de Juli. De a poco se fueron metiendo algunos temas míos. La primera vez que compusimos juntos fue en casa. Julián había hecho una canción en la que habían cosas que no le terminaban de cerrar y la terminamos cerrando entre los dos”.  


¿CÓMO DEFINEN AL SONIDO DE LA BANDA?

JULIÁN: “La música de Trenzados abarca muchos géneros. Hay candombe, bossa nova, rock and roll, songo, etc. Me parece que está bueno que se de esa variedad. Las veces que tocamos hemos logrado un clima interesante. Tocamos en el Oriental Resto Bar que fue el debut de Lolito en percusión, y después 2 veces en el Tazu Rock Bar. Estuvo divino y a la gente le re gustó”.


¿CUÁLES SON SUS INFLUENCIAS MUSICALES?

JULIÁN: “Hay un poco de todo. Las canciones de Bossa me tiran más hacia un Vinicius & Toquinho, porque en una época estuve muy ligado a la música de ellos. También sentí que en el proceso de bajar las canciones a tierra estábamos aportando nuestro estilo. Nosotros estamos muy identificados con el género de murga, entonces siempre uno tiene como esa llevada de la murga por más que esté tocando bossa nova o rock. Eso termina siendo un plus. Hay referentes de la música popular uruguaya también como (Ruben) Rada, (Hugo) Fattoruso, (Eduardo) Mateo, etc".

¿QUÉ TOQUE HA SIDO EL MÁS SIGNIFICATIVO HASTA AHORA?

LUCAS: “Para mí el toque más lindo fue el que hicimos en el Oriental Resto Bar. Además nos preparamos pila para ese toque porque fue la primera vez de Lolito. Fue mucha gente amiga a vernos, a la que queremos mucho. Fue Matías (González), que ya era un ex trenzado. El primer show que hicimos en “De Zurda” cuando la banda arrancó también estuvo lindo”.

JULIÁN: “Todos estuvieron buenos, pero ese que mencionó Lucas fue bastante especial porque lo tomamos como una meta y ensayamos mucho. Fue distinto por todo el proceso creativo que se dio de cara a ese show. El que hicimos junto con los hermanos Porciúncula en el Tazu estuvo divino también. A través de Lucas Cáceres, un artista argentino, tuvimos la oportunidad de tocar en un centro cultural de Buenos Aires. Fue tremenda experiencia porque los 3 compartimos un fin de semana . Nos divertimos mucho".

 ¿CUÁLES SON LOS PROYECTOS VENIDEROS DE LA BANDA?

JULIÁN: “Ahora por lo pronto estamos pensando en ensayar (risas). Estamos volviendo a armarnos. Nos gustaría sumar a un bajista. Además el bajo le da todo el sustento armónico y es una presencia importante en el sonido de la banda. Queremos empezar a ensayar canciones nuevas y está sobrevolando la idea de grabar un disco. Pero primero tenemos que armarnos bien. Lo bueno es que el proceso creativo se da entre los tres. Todos hablamos y decidimos las cosas. Hay un aprendizaje natural que se da en los ensayos por el hecho de compartir conocimiento”.  

SI TRENZADOS FUERA UNA FOTO, ¿QUÉ HABRÍA EN ELLA?

LUCAS: “Estaría sin dudas la murga La Zafada. La “Z” de Trenzados es por La Zafada de acá hasta Manhattan”.


JULIÁN: “Habría como un equipo de fútbol de barrio multiplicado. De esos equipos en los que se arman lindos grupos como pasa en la selección. Se llama Trenzados porque lo que nos trenza y une es la murga “La Zafada” que fue nuestra escuela artística y mucho más, porque varias cosas que uno aprende en la murga sirven para la vida también. Es lo que nos unió, nos une y nos va a seguir uniendo. Si somos como una familia, eso se debe a todas las vivencias que hemos compartido en la murga. Seguro estaríamos los 4 (Julián, Lucas, Lolito y Matías), abrazados y yendo para el mismo lado siempre”. 

PÁGINA DE FACEBOOK DE LA BANDA: https://www.facebook.com/TrenzadosBand/

lunes, 16 de octubre de 2017

PAPINA DE PALMA








Cuando  las ganas y el amor se vuelcan hacia un objetivo específico suceden cosas maravillosas. Un ejemplo de ello es Papina de Palma, cantante que por su condición de “animalera” pudo haber sido veterinaria, pero la música fue ganando terreno de a poco. Hoy confiesa que no hay “nada más importante en su vida” que “hacer canciones”, y disfruta de seguir tocando su primer y único disco hasta el momento: “Instantes Decisivos”, el cual fue presentado hace poco en la Sala Zitarrosa. Gracias a este trabajo obtuvo 2 premios “Graffiti”: Mejor Artista Nuevo y Mejor Álbum Pop. Paralelamente a su carrera solista integra el coro “Coralinas” bajo la dirección de su maestra y amiga Carmen Pi y forma parte del coro de “Falta y Resto”, la murga de las cuatro estaciones, que retornará a dar la prueba de admisión para asegurar un cupo en el Carnaval 2018. Desde la comodidad de su hogar tuvo lugar una charla tan informal como divertida, caracterizada por el entusiasmo de una entrevistada que no escatimó en detalles al igual que en sus autobiográficas canciones.


¿CUÁLES SON TUS PRIMEROS RECUERDOS VINCULADOS CON LA MÚSICA?

“No me acuerdo de que en mi casa se escuchara mucha música. Sí me acuerdo de haber visto al disco: “El Amor después del Amor” de Fito Páez sobre el escritorio de mi papá. Al tiempo me di cuenta de que adentro había canciones increíbles. Me encantaba cantar e improvisaba canciones sobre cualquier cosa que se me ocurría. Decía que de grande quería ser actriz, cantante y veterinaria. Antes era re “animalera” y veía a cualquier perro o gato y me parecía una ternura total. Lo de ser veterinaria se me fue pasando y lo de ser actriz también, sobre todo porque un día mi mejor amiga me dijo “nunca podrías ser actriz porque no podés mentir”. Y es verdad, para ser actor tenés que poder mentir. En el momento me reí pero hasta ahora me acuerdo y se ve que me generó un trauma. Lo de cantar se fue manteniendo”.

“ME DABA VERGÜENZA HASTA CANTAR CON LOS OJOS CERRADOS”

“Viví en Uruguay hasta primero de liceo e integraba el coro “Coralinas”. La directora del coro era Carmen Pi, y hacían una prueba de ingreso. Hice la prueba con tremendas ganas de pasar y pasé. Eso estuvo zarpado. Durante mucho tiempo canté bajito porque me daba mucha vergüenza cantar delante de personas. Al terminar primero de liceo me fui a vivir a España con mi mamá por un año, y luego nos mudamos a Colombia. En ese país tuve mi primer banda. Tocábamos canciones mías. La banda se llamaba “Calma” y se pueden escuchar las canciones en My Space. Lo pasaba horrible porque no tocaba ningún instrumento en la banda si no que solo cantaba, entonces la experiencia de tener que estar parada con mucha vergüenza y sin tener un instrumento del que agarrarme era muy fea. Me quedaba clavada en el piso como una estaca. Me daba vergüenza hasta cantar con los ojos cerrados”.

LA VUELTA AL PAÍS Y UNA DECISIÓN IMPORTANTE

“Luego volví a vivir a Uruguay. Porque todo esto de vivir en otros países tenía que ver con el trabajo del esposo de mi mamá. A causa de eso podíamos estar cambiando de país seguido, entonces decidí volver a Uruguay porque quería hacer la facultad en un solo lugar. Ahí entraba el juego de que era necesario estudiar una carrera. Porque todo bien con la guitarrita, pero tenés que estudiar algo en paralelo  porque es imposible que puedas vivir de hacer tus canciones. Tenía eso como tatuado en el cerebro y nunca lo puse en duda. Por eso estudié la carrera de ingeniería audiovisual durante cuatro años. Era una carrera muy linda pero no lo que yo quería hacer. De todas formas no encontraba otra carrera que me gustara como para hacer. En ese momento aún no me daba cuenta de que lo único que me entusiasmaba era dedícame a la música. Cuando cursaba el tercer año de carrera me fui a trabajar a Buenos Aires en la preproducción de lo que terminó siendo el disco “Instantes Decisivos”. En Uruguay había intentado comenzar a trabajar en el disco con distintas personas, pero por alguna razón ese proyecto se terminaba cayendo. Finalmente empecé a laburar en el disco con Juanito el cantor (Juan Serrano), un músico argentino. Me enamoré de sus canciones.  Lo había conocido cuando vacacionaba en Rocha durante la época en la que aún vivía en Colombia. Me enteré de que producía discos y le planteé por Facebook si quería ser el productor de mi disco, y me dijo que sí. Entonces me mandé hasta Castelar en Buenos Aires y estuve haciendo la preproducción del disco, trabajando en mis canciones durante 15 días. Fue maravilloso. Fue ahí cuando empecé a pensar en que tenía que probar y animarme a seguir adelante con mi música y no ser tan fatalista creyendo que no me iba a ir bien. Volví a Montevideo con esa idea en la cabeza. Seguí yendo a la facultad por un tiempo hasta que me dije “Tengo que dejar de estudiar esto y mudarme”. Entonces me fui a vivir a Buenos Aires a la casa de Juanito (El cantor) y su familia. Lo hice con la idea de irme a vivir sola luego de unos meses, pero al final estuve un año y medio viviendo en su casa. Aproveché todo ese tiempo para componer mucho, e hice bastantes canciones, también me gestionaba fechas y pensaba solo en la música. Algunas de esas canciones terminaron entrando en el disco pese a que ya había pasado la etapa de preproducción. La experiencia de haber dejado la carrera fue muy caótica y nutritiva por lo que surgían canciones todo el tiempo. Toqué mucho por Buenos Aires, terminé de grabar el disco y después de ese año y medio decidí volver a Montevideo. En esa decisión tuvo que ver el hecho de estar ahí para cuando saliera el disco, ya que lo editó el sello Bizarro Records. No tenía sentido que estuviera viviendo en Buenos Aires cuando podía estar haciendo prensa en Montevideo. Me reintegré a Coralinas, salió el disco a la venta, toqué muchísimo y lo presenté hace poco en la Sala Zitarrosa. Las etapas por la que pasó el disco fueron  sorprendentemente buenas”.

¿QUÉ TAL TE RESULTARON LAS REPERCUSIONES DE “INSTANTES DECISIVOS”?

“Todo lo que sucede es mucho más de lo que espero. La prensa recibió al disco de buena manera. No leí ninguna crítica negativa. Las nominaciones a los Graffiti fueron increíbles. Igual me pasó algo con lo de las nominaciones que fue el hecho de que el disco de Nicolás Ibarburu no estuvo nominado a nada y para mí fue el mejor disco del año pasado. Está buenísimo estar nominado, pero en últimas no significa nada más que la opinión de un grupo de gente a la que respeto mucho porque es representativa, culta y escucha mucha música. Pero me decía “Tranquila, Papina”. Luego cuando gané me re copé, ganar es precioso. Los premios en el arte son extraños pero recibirlos es muy lindo”.

EL PROCESO DE COMPONER CANCIONES

“Cuando hacés canciones medianamente autobiográficas estás toda atravesada por lo que te ha pasado. Es imposible escaparte de tu propia experiencia. El haber vivido en otros países está en mi personalidad y eso hace que en mis canciones algo de lo que pasé se vea reflejado. El proceso creativo de canciones es re caótico. Hago un taller de canciones en mi casa y tengo unos ejercicios estipulados para los que vienen a hacer el taller, que a veces me los pongo a mí misma también. Antes  el proceso pasaba porque me viniera la inspiración y aparecía la canción. Pero luego me di cuenta de que también está el oficio de hacer canciones. Eso de sentarte y escribir aunque no te esté pasando nada. Aprendí a no estar como esperando todo el tiempo que la inspiración venga. En la mayoría de los casos las canciones surgen a partir de la letra y la poesía. En mi vida no hay nada más importante que hacer canciones. Si hay una situación en mi vida que me bloquea y no me deja hacer canciones, la esquivo. También busco ser creativa a la hora de ser mi propia manager, manejando las redes. Pienso siempre en qué voy a postear. Parece una pelotudez pero estoy re atenta a esas cosas. Somos muchos los que publicitamos cosas en las redes sociales, pero lo bueno es que somos todos distintos y por lo tanto decimos las cosas de diferente forma. Entonces aprovecho que soy bastante ridícula y no tengo mucha vergüenza”.

¿CUÁLES SON TUS INFLUENCIAS MUSICALES?

“Siempre hay influencias musicales. Amo profundamente a los Beatles. Últimamente por ensayos y toques  no estoy escuchando mucha música. Al llegar a mi casa me divierte un poco el silencio. De todas maneras no me quejo ni en pedo y me digo “¡Qué lindo tener ensayos y laburo permanentemente!”, pero hay artistas que me gustan. En una época escuché mucho a Regina Spektor. De grande me empecé a interesar pila por la música nacional. Descubrí que hay un cancionero increíble e investigo escuchando el disco entero de tal o cual músico. Ando explorando el repertorio de Fernando Cabrera, Eduardo Mateo, Ruben Rada, Jaime Roos, por ejemplo. Todos ellos también son influencias. Si te tengo que nombrar a uno de ellos elijo a Jaime que ahora lo estoy escuchando mucho y lo amo (risas). Me parece increíble”.

LEÍ EN OTRAS NOTAS QUE YA ESTÁS COMPONIENDO CANCIONES PARA UN NUEVO DISCO…

“Permanentemente hago canciones nuevas. De todas maneras siento que a este disco puedo seguir sacándole jugo. Sigue siendo nuevo. Hay muchísima gente que no sabe que existo. Lo que más quiero es que lo escuchen todos, y después es como todo, si no te gusta no lo escuchás más. Pero quiero que todos puedan decidir si lo quieren escuchar o no. Que las personas escuchen mis canciones es lo que hace que esto pueda ser mi trabajo y que por suerte cada vez tenga que dedicarle más tiempo. Hay gente que paga para ir a verme gritar mis intimidades, ¡es hermoso! (risas). Estoy trabajando para que cada vez más pueda hacer esto y menos otra cosa para sobrevivir. Mi objetivo es poder dedicarme solamente a componer”.

¿QUÉ SIGNIFICA PARA VOS INTEGRAR UN PROYECTO COMO “CORALINAS”?

“Las Coralinas son mis mejores amigas. Hace 15 años que cantamos juntas. Son una compañía incondicional desde los primeros toques en los bares más embole del mundo. Iban todas en patota a bancarme. Muchas veces fueron las únicas que estaban viéndome. Mientras no tuve otro proyecto, el coro era el momento musical de cada semana. Antes de estar en el coro veía pasar a Carmen (Pi) y me parecía que la música era ella. Ahora somos amigas. Eso es hermoso. Además, Coralinas fue importantísimo para vencer el pánico escénico. Sabías que estabas cantando con tu familia y que no te iba a pasar nada. Fue re lindo que estuvieran en la presentación del disco cantando conmigo. Recuerdo que como venía re bien la venta de entradas, les dije: “Capaz que no hay lugar para que se sienten, pero achicamos en el camarín”. Una de ellas me dijo “No. Reservanos las entradas que nos tengas que reservar porque queremos ver todo el toque. Vamos a subir al escenario a cantar contigo y después vamos a volver a la platea. No hay chance de que no lo veamos”. Entonces les reservé el lugar que correspondía en la platea”.

SI TU CARRERA ARTÍSTICA FUERA UNA FOTO. ¿QUÉ HABRÍA EN ELLA?

“Sería una foto re movida y fuera de foco. Habría que sacar otra enseguida (risas). Todas las personas que formaron parte del equipo con el que presentamos el disco en la Sala Zitarrosa estarían en esa foto. Andrés Alba que hizo las luces, las Coralinas, los integrantes de la banda. Son todos amigos. Estarían mis papás, porque si no me hubieran fabricado no existiría. Estaría Juanito el Cantor, y vos también que me estás haciendo una nota. Los periodistas están demás y son fundamentales. Esa foto estaría llena de gente y no se entendería nada”.

Escuchá "Si Funciona no dejar que Leude", una de las tantas canciones que podés encontrar en "Instantes Decisivos". 







lunes, 1 de agosto de 2016

"CUANDO QUISIMOS ACORDAR HABÍA UNA BANDA"

HIJOS DE HUMO





Desde los inicios con bandas como “Totem” y “Opa”, y “El Kinto”, entre otras, el género del “Candombe Beat” se ha instalado en la escena musical uruguaya. Así ha recorrido generaciones desde fines de los 60’ y principios de los 70’, siempre mezclando una raíz musical profunda que llegó a nuestro país como el candombe, con la música beat, proveniente de Liverpool, Inglaterra, teniendo como principal estandarte al exitoso grupo “The Beatles”. Un poco más acá en el tiempo, y con la intención de compartir su música, nace “Hijos de Humo”. Desde la ciudad canaria de Las Piedras, que respira candombe cada domingo con los ensayos de la Comparsa “Tribu Tambor”, el sonido del Rock And Roll se cuela entre chico, repique y piano. Andrés Oroño (Guitarra y voz), Marcel Pronk (Guitarra), Matías “Chavo” Izaguirre (Bajo), Santiago Recalde (Batería), Martín Decena (Teclados), Andrés Montiel (Tambor -Piano), Rafael Laguna (Tambor Chico), Pablo de León (Tambor Repique), y  Adrián Antunez (Tambor Chico), forman parte de un proyecto musical que pasó por un formato acústico en un principio, pero que ha mutado, y sigue tomando forma.

EL NACIMIENTO 

ANDRÉS: “A Pablo y a Santi los vi en la entrega de premios de carnaval, en el año 2012. Ahí ya tenía ganas de hacer algo con ellos. Después cada vez que me cruzaba con Pablo en el barrio Abayubá, le decía “¡Bo, tenemos que juntarnos!”. Había compuesto unos candombes. Un día le hablé, y no me dio bolilla. Luego coincidimos en el CLAEH, al que fuimos convocados para una capacitación, de la que participábamos referentes de diferentes colectivos de La Paz, Las Piedras, Canelones, etc. Ahí nos empezamos a cruzar con Santi, el Chavo (Matías), y Marcel. Un día converso con Santi después del CLAEH, y le dije que tenía ganas de mostrarle unas canciones. Hace un año atrás, fui un domingo para la casa de su mamá, Adriana, que siempre recibe propuestas musicales de cualquier tipo, y en una salita toqué  las canciones, y enseguida Santi armó la banda. Me dijo “Le ponemos unos teclados, y le agregamos esto y lo otro”, y cuando quisimos acordar había una banda, nunca lo imaginé. Primero se llamó a Martín (tecladista), y empezamos a ensayar en esa misma casa. También se sumaron Pablo, Rafita, que fueron los primeros tambores junto con Santi”.

¿CÓMO TRANSCURRE EL PROCESO CREATIVO?

SANTIAGO: “El que compone es Andrés. Luego en los ensayos surgen arreglos, y se da la cocina de todo”.

MARTÍN: “A medida que vamos tocando, van surgiendo cosas para aportar a las canciones. Las ideas las ponemos en práctica en el mismo momento que se nos ocurren. Cuando queremos acordar, ya está la mitad de la canción, después solo son detalles”.

MATÍAS: “En mi caso, a medida que fui entendiendo la dinámica de los ensayos, y entendí más la intención de los temas, me involucré más. Creo que eso nos pasó a todos. Necesitábamos conocernos para empastar”.

¿HAY ALGUNA CANCIÓN PREFERIDA DENTRO DEL REPERTORIO?

ANDRÉS: “Cuando nos juntamos hubo una iniciativa con prácticamente una banda hermana, porque la mayoría también forman parte de “La Negra Margot”. Ellos habían planificado grabar en Sondor, y hacer un video. Fuimos con La Negra, y grabamos dos canciones cada uno. El primer vínculo fue con “Sirena” y con “Van Templando”. Pero no hubo un proceso de elección sano de las canciones, porque no fue que escuchamos todo el repertorio y elegimos esas dos, si no que dentro de lo que había en ese momento, eran los temas que más gustaban”.

SANTIAGO: “El hecho de que hoy por hoy se haya sumado la batería, modificó un poco el perfil de la banda. Lo que estábamos buscando era darle ese perfil más “beat”, otra sonoridad y otro peso. Cuando uno escucha el candombe más puro, llega a cierto público candombero, pero queríamos tener más  llegada, y a su vez la batería amplía a nivel rítmico y melódico. Se aprovecha la percusión de otra manera, pero siempre teniendo al candombe presente. Hay un tema que estamos ensayando ahora que se llama “Hay gente”, que es el que más me gusta. Es un tema que es candombero, y en el estribillo tiene una melodía muy linda, pero le dimos una impronta cubana que encastra con el candombe”.

MATÍAS: “El tema que más me gusta ahora es “Hay gente”. Pero creo que tiene que ver con que es el más nuevo. Siempre me pasa eso con los temas que van surgiendo. Está bueno irse enamorando de todos”.

¿CUÁLES SON LOS REFERENTES MUSICALES DE LA BANDA?

ANDRÉS: “En mi caso no soy muy buen observador. Siento una referencia que es más intuitiva. No hay un estudio, o una observación de esos que para nosotros son cracks. Para todos Jaime Roos, Ruben Rada, Hugo Fattoruso, son grandes referentes. El resto escucha mucho “La Candombera”, entre otras cosas. Nos vemos influenciados por ellos. Son los pilares, y los inventores del Candombe Beat, que es lo que estamos haciendo. Hay una cuestión que tiene que ver con el barrio y andar en la vuelta. Veía mucho la pancada de la guitarra en Pablo Porciúncula, por ejemplo. Los gurises además compartieron el haber salido en una comparsa de Carnaval de las Promesas: “Muleques de Candonga”. Esa relación que tienen desde chicos se nota en lo musical. Ya hay una conexión que no sé si es musical o energética, que es muy hermosa y la disfruto. La atención está en otro lugar. Antes estuve en otros lugares que estaban viciados, de ver con prejuicios a otros artistas, o bandas. Acá eso no tiene lugar, y eso hace que naturalmente la energía fluya de otra manera”.


SANTIAGO: “Como referencia para una banda de este estilo, se fija en dónde nació. Para mí, la banda exponente de este estilo fue “Totem”. Soy de una cuna netamente candombera. De chico iba con mi viejo a ver “Candombe de Gala” en ese entonces. Eran los músicos de Yambo Kenia. Tocaban en un stand del Prado. Entre ellos, Eduardo Da Luz y Cheche Santos. De hecho, este último fue uno de los que estuvo más al lado de la carrera de Eduardo Mateo en su juventud. Hay una línea que sale de la escuela del candombe, y otra rama más moderna que es de “La Candombera” que fusiona el jazz con el candombe”. 

"Van templando" por Hijos de Humo.