lunes, 7 de noviembre de 2016

BERRUTTI TRÍO


De izquierda a derecha: Mauro Berrutti, Gabriel Berrutti, y Bruno Berrutti.


Existe algo mucho más profundo que el talento y los dotes de un artista; algo que va más allá y comprende a las innumerables historias y páginas que acaban viéndose reflejadas en cada pedacito de su obra. En este caso, el sonido de Berrutti Trío, tiene mucho que ver con esa profundidad, porque desnuda lo que el artista es, en esencia. Cuando tres hermanos se permiten compartir un proyecto musical dejándose llevar por el sentimiento de transitar un camino juntos, brotan melodías, surgen versos, y nacen canciones. Mauro Berrutti en violonchelo, Gabriel Berrutti en guitarra, y Bruno Berrutti en percusión, dan vida a un formato minimalista que refleja esa sencillez de estar recorriendo los confines de un hogar familiar.  

¿CÓMO NACE “BERRUTTI TRÍO”?

MAURO: “El trío nace, cuando nace Bruno, que es el integrante más pequeño. Se empieza a gestar la idea de tocar juntos. Él empezó tamborileando alguna madera, primero, hasta que luego se consiguió un cajón peruano, y hoy por hoy es el percusionista. De a poco nos fuimos vinculando a los instrumentos. Primero fue a través de la guitarra, y cantando. Después se me ocurrió tocar el violonchelo, y concretamente empezamos a hacer los temas después de un viaje que realicé el año pasado por mucho tiempo, y nos extrañamos mucho. Ahí sentimos la necesidad de ir plasmando esas ideas, que habíamos compartido en esos momentos con la ayuda de la comunicación. Nos vinculamos con un proyecto musical concreto. Si bien veníamos tocando siempre, no había nada establecido. El impulso lo dio el hecho de saber que estamos juntos, de nuevo en Uruguay, y que podemos tocar los tres, que es lo que sabemos hacer mejor”.

¿CÓMO ATRAVIESAN EL PROCESO CREATIVO DE LAS CANCIONES?

BRUNO: “Gabriel compuso muchas de las canciones. Él desde “Berruga”, la banda que teníamos antes, (en la que también estaba mi primo y otro amigo), ya tenía la idea y el armado de los temas. Entonces al momento de pasarlos al trío, y ensayar, casi que no nos hablábamos. Después empezamos a tocar canciones que Mauro desde Checoslovaquia (risas), o algún otro lugar del mundo, mandaba la letra a Gabriel para que hiciera la música. Recientemente cuando a mí se me ocurría algo, se los mandaba a ellos para que hicieran los arreglos, y participaran del armado con el violonchelo y la guitarra. En general, la composición pasa en su mayoría por Gabriel, y yo he compuesto algunos temas. Mauro participa mucho más en la labor de los arreglos con el violonchelo”.

MAURO: “Los tres arreglamos, y venimos de palos similares en cuanto a la música popular, pero tenemos raíces de estudios académicos. Entonces nos comunicamos con el mismo lenguaje. Alguno toma la posta al momento de arreglar un tema, y dice “se me ocurrió esto”, y los demás lo aceptan, o lo complementan. Hay una suerte de liderazgo compartido. El liderazgo es bueno entendiéndose bien, porque organiza, y el resto acompaña esa idea, buscando mejorarla. Esta forma de trabajar se va alimentando, y no nos desgasta tanto como si uno fuera el que arreglara siempre. Es muy estimulante la idea de tocar juntos con los temas que están componiendo ellos. Siendo el más grande, alguien se imaginaría que ya hice un camino en la composición, y la verdad es que no. Siempre me atrajo, pero nunca lo supe hacer. Entonces vivo con mucha alegría que mis dos hermanos menores compongan canciones, y le digan cosas al mundo, las cuales yo también quiero decir. Es una suerte tremenda”.

BRUNO: “Sí. Hay una cuestión de confiar en el otro también. Si se me ocurre algo, sé que mis hermanos son como dos tutores. Uno, más especializado en la composición (Gabriel), me va a decir si cometí algún error, o sugerirme algo, y el otro me asesora en lo teórico (Mauro). Son dos personas que escucho, porque si compongo o arreglo es porque he aprendido de ellos.   Conozco todo lo que han hecho Mauro y Gabriel en sus carreras como músicos, entonces si alguno de ellos toma la posta, me entrego ciegamente a que lo que quieren transmitir va a estar bueno. Lo mismo sucede cuando estamos tocando”.

GABRIEL: “Nos gusta mucho intercambiar las experiencias. Bruno me cuenta cómo le surgió una canción, y una melodía. Yo también le cuento. Nos imaginamos sonidos, y los grabamos para luego ponerles un texto. A veces el texto es el que inspira una melodía, o surge todo desde un acorde en la guitarra. O te despertás, y te empieza a sonar una melodía en la cabeza. A Bruno le pasó que escuchaba un estadio cantando una melodía, que hoy forma parte del estribillo de uno de los temas. Al momento de observar a nuestros referentes, nos interesa saber cómo surgieron sus canciones, tanto a David, nuestro primo, como a un músico profesional de los que suena en la radio, a “Pitufo” (Edú Lombardo), o a Jaime Roos”.

¿CÓMO DEFINIRÍAN AL SONIDO DEL TRÍO?

GABRIEL: “El sonido es como un árbol viejo. Nos gusta una variedad de sonidos y formatos, tanto sea con una guitarrita sola, cuatro instrumentos enchufados, a Mauro le gustan mucho las orquestas sinfónicas en las que hay cien instrumentos. Lo que logramos compactar en el trío es nuestra raíz. Hay un poco de lo familiar también, y de la música que escuchábamos a través de nuestros padres, la música folclórica, con aires flamencos, y árabes. Ese sonido “madera” tiene que ver con esas primeras influencias, y con la naturaleza. Todo eso intentamos plasmarlo en las canciones, y más que nada en los arreglos. Es un sonido primario. Vamos a tocar con lo que tenemos, y muchas veces sin enchufar. Es muy lindo lo que sucede, sobre todo en lugares chicos. Hay mucha diferencia de volumen en comparación a un formato de batería, bajo y guitarra”.

MAURO: “Voces y madera. Porque la voz es el primer instrumento del ser humano. Fue lo que hizo sonar cuando se dio cuenta de que podía comunicar. La madera fue algo muy cercano, porque estaba presente en la naturaleza. Por eso, en nuestro caso el sonido serían las tres voces, y la madera del cajón, la guitarra y el violonchelo. Hay una conexión con la tierra, lo ancestral y remoto. A veces en lugar del cajón usamos pandeiro, o en ocasiones son dos guitarras y el violonchelo. Tenemos que reducir lo que soñamos incluyendo más instrumentos como el clarinete y la trompeta, y adaptar nuestras ideas a este formato que es el que cargamos a cuestas, y tomamos de una manera sencilla y económica (risas). A la gente le gusta que presentemos algo mínimo, y sutil. Está buenísimo cómo se borra la frontera entre el artista y el público cuando no hay nada enchufado. La gente enseguida se aprende el estribillo, y si quiere lo puede cantar. Justo los tres venimos del palo de la murga, que tiene como característica ese encuentro con la gente al bajar del escenario”.

¿CUÁL HA SIDO LA RESPUESTA DEL PÚBLICO EN LOS DISTINTOS TOQUES?

GABRIEL: “Fuimos a un liceo de Sauce en el que trabaja Mauro, y tenemos la intención de seguir recorriendo centros educativos. Los tres somos docentes de música. Nos gusta comunicarnos con gurises que podrían ser nuestros alumnos a través de las canciones. Tocamos en un pasillo del liceo sin enchufar, había que cantar o cantar. Por lo general cuando cantamos con micrófonos, la mirada se pierde en la jirafa, pero en este toque tuve que mirar a la cara a toda la gente, y a Mauro y Bruno les pasó lo mismo. Encontramos mucha calidez en esa simpleza del formato acústico. Al público le encantó el trío, al punto que al otro día los alumnos de Mauro le pidieron para empezar a ensayar uno de nuestros temas con el coro liceal. Aprendieron el estribillo de uno de los temas, y fue divino. Es increíble lo que sucede cuando se canta colectivamente. La voz es muy particular, y al estar integrada al cuerpo, genera cosas que no genera ningún otro instrumento. Hemos tocado en centros culturales donde se genera esa magia que no se da en otros lados, y ese acercamiento con la gente”.

BRUNO: “Nos interesa ir por lugares donde lo que ofrecemos es compatible. Liceos, centros culturales, recorrer el interior del país también. Cantar para doscientas, cincuenta o cuatro personas”.

¿MANEJAN LA IDEA DE GRABAR UN DISCO EN ALGÚN MOMENTO?

GABRIEL: “Desde que hago canciones está la idea en mi cabeza de grabar un disco con todos los sonidos. Que haya murga, una guitarra eléctrica, batería, etc. Pero también está la idea de grabar un disco con el sonido del trío, y probablemente sea en vivo porque es parte de la gracia. Lo minimalista tiene un encanto en vivo, que si te enchufás los auriculares se pierde un poco. Vamos a tratar de que esté grabado el sonido del trío en algún CD, o DVD. Estamos grabando dos canciones, y tenemos intención de grabar alguna más. Queremos difundirlas por internet para que la gente tenga acceso, y no tenga que esperar a que haya un toque”.

MAURO: “El hecho de grabar un disco, a uno lo deja para la posteridad. Por una cuestión de necesidad, tenemos un proyecto más cortito que es armar una maqueta, para poder compartir lo que hacemos de una forma un poquito más profesional. Vemos al disco como una herramienta de promoción. Si hoy lo tuviéramos, lo compartiríamos en forma gratuita. Sería un gusto que en algún momento nos vamos a dar, pero que requiere tiempo y esfuerzo económico. Ya le vamos a buscar un lugar a eso”.

SI “BERRUTTI TRÍO” FUERA UNA FOTO, ¿CUÁL SERÍA?

MAURO: “El trío para nosotros es Canelón Chico. Fue una etapa de mucho crecimiento para los tres. Tuvimos la suerte de vivir tres años en el campo. Si bien somos seres de ciudad, eso nos abrió una perspectiva de cómo vive la gente. El trío busca esa simplicidad que se relaciona con vivir felices en Canelón Chico”.

BRUNO: “La foto sería en lo de la abuela “Cacha”. Que estábamos los tres, y habían tíos, papá, mamá, y abuelos cantando. Ahí más que Berrutti Trío había Berrutti sexteto, u octeto (risas). En ese momento, Mauro era el único que tocaba de nosotros tres”.

GABRIEL: “Hasta ahora recordamos felizmente a Canelón Chico. Había pastito, y lugar para correr. Ahí empieza el hecho de conectarnos con la naturaleza. La otra vuelta fui a la casa de Mauro, que vive allí, y me sentí como en mi hábitat natural. Tal es así que compuse una canción. Bruno y yo de chicos no cantábamos, apenas agarrábamos la guitarra, pero no sabíamos los acordes. Mauro cantaba y tocaba la guitarra, y los domingos era sagrado hacer una guitarreada después de comer en la casa de la abuela. Mi padre, y el tío “Lito” eran los protagonistas. Después había primos en la vuelta. Hay una foto con la abuela “Cacha” que el otro día la usamos para promocionar un toque. Eso es Berrutti Trío”.