lunes, 16 de octubre de 2017

PAPINA DE PALMA








Cuando  las ganas y el amor se vuelcan hacia un objetivo específico suceden cosas maravillosas. Un ejemplo de ello es Papina de Palma, cantante que por su condición de “animalera” pudo haber sido veterinaria, pero la música fue ganando terreno de a poco. Hoy confiesa que no hay “nada más importante en su vida” que “hacer canciones”, y disfruta de seguir tocando su primer y único disco hasta el momento: “Instantes Decisivos”, el cual fue presentado hace poco en la Sala Zitarrosa. Gracias a este trabajo obtuvo 2 premios “Graffiti”: Mejor Artista Nuevo y Mejor Álbum Pop. Paralelamente a su carrera solista integra el coro “Coralinas” bajo la dirección de su maestra y amiga Carmen Pi y forma parte del coro de “Falta y Resto”, la murga de las cuatro estaciones, que retornará a dar la prueba de admisión para asegurar un cupo en el Carnaval 2018. Desde la comodidad de su hogar tuvo lugar una charla tan informal como divertida, caracterizada por el entusiasmo de una entrevistada que no escatimó en detalles al igual que en sus autobiográficas canciones.


¿CUÁLES SON TUS PRIMEROS RECUERDOS VINCULADOS CON LA MÚSICA?

“No me acuerdo de que en mi casa se escuchara mucha música. Sí me acuerdo de haber visto al disco: “El Amor después del Amor” de Fito Páez sobre el escritorio de mi papá. Al tiempo me di cuenta de que adentro había canciones increíbles. Me encantaba cantar e improvisaba canciones sobre cualquier cosa que se me ocurría. Decía que de grande quería ser actriz, cantante y veterinaria. Antes era re “animalera” y veía a cualquier perro o gato y me parecía una ternura total. Lo de ser veterinaria se me fue pasando y lo de ser actriz también, sobre todo porque un día mi mejor amiga me dijo “nunca podrías ser actriz porque no podés mentir”. Y es verdad, para ser actor tenés que poder mentir. En el momento me reí pero hasta ahora me acuerdo y se ve que me generó un trauma. Lo de cantar se fue manteniendo”.

“ME DABA VERGÜENZA HASTA CANTAR CON LOS OJOS CERRADOS”

“Viví en Uruguay hasta primero de liceo e integraba el coro “Coralinas”. La directora del coro era Carmen Pi, y hacían una prueba de ingreso. Hice la prueba con tremendas ganas de pasar y pasé. Eso estuvo zarpado. Durante mucho tiempo canté bajito porque me daba mucha vergüenza cantar delante de personas. Al terminar primero de liceo me fui a vivir a España con mi mamá por un año, y luego nos mudamos a Colombia. En ese país tuve mi primer banda. Tocábamos canciones mías. La banda se llamaba “Calma” y se pueden escuchar las canciones en My Space. Lo pasaba horrible porque no tocaba ningún instrumento en la banda si no que solo cantaba, entonces la experiencia de tener que estar parada con mucha vergüenza y sin tener un instrumento del que agarrarme era muy fea. Me quedaba clavada en el piso como una estaca. Me daba vergüenza hasta cantar con los ojos cerrados”.

LA VUELTA AL PAÍS Y UNA DECISIÓN IMPORTANTE

“Luego volví a vivir a Uruguay. Porque todo esto de vivir en otros países tenía que ver con el trabajo del esposo de mi mamá. A causa de eso podíamos estar cambiando de país seguido, entonces decidí volver a Uruguay porque quería hacer la facultad en un solo lugar. Ahí entraba el juego de que era necesario estudiar una carrera. Porque todo bien con la guitarrita, pero tenés que estudiar algo en paralelo  porque es imposible que puedas vivir de hacer tus canciones. Tenía eso como tatuado en el cerebro y nunca lo puse en duda. Por eso estudié la carrera de ingeniería audiovisual durante cuatro años. Era una carrera muy linda pero no lo que yo quería hacer. De todas formas no encontraba otra carrera que me gustara como para hacer. En ese momento aún no me daba cuenta de que lo único que me entusiasmaba era dedícame a la música. Cuando cursaba el tercer año de carrera me fui a trabajar a Buenos Aires en la preproducción de lo que terminó siendo el disco “Instantes Decisivos”. En Uruguay había intentado comenzar a trabajar en el disco con distintas personas, pero por alguna razón ese proyecto se terminaba cayendo. Finalmente empecé a laburar en el disco con Juanito el cantor (Juan Serrano), un músico argentino. Me enamoré de sus canciones.  Lo había conocido cuando vacacionaba en Rocha durante la época en la que aún vivía en Colombia. Me enteré de que producía discos y le planteé por Facebook si quería ser el productor de mi disco, y me dijo que sí. Entonces me mandé hasta Castelar en Buenos Aires y estuve haciendo la preproducción del disco, trabajando en mis canciones durante 15 días. Fue maravilloso. Fue ahí cuando empecé a pensar en que tenía que probar y animarme a seguir adelante con mi música y no ser tan fatalista creyendo que no me iba a ir bien. Volví a Montevideo con esa idea en la cabeza. Seguí yendo a la facultad por un tiempo hasta que me dije “Tengo que dejar de estudiar esto y mudarme”. Entonces me fui a vivir a Buenos Aires a la casa de Juanito (El cantor) y su familia. Lo hice con la idea de irme a vivir sola luego de unos meses, pero al final estuve un año y medio viviendo en su casa. Aproveché todo ese tiempo para componer mucho, e hice bastantes canciones, también me gestionaba fechas y pensaba solo en la música. Algunas de esas canciones terminaron entrando en el disco pese a que ya había pasado la etapa de preproducción. La experiencia de haber dejado la carrera fue muy caótica y nutritiva por lo que surgían canciones todo el tiempo. Toqué mucho por Buenos Aires, terminé de grabar el disco y después de ese año y medio decidí volver a Montevideo. En esa decisión tuvo que ver el hecho de estar ahí para cuando saliera el disco, ya que lo editó el sello Bizarro Records. No tenía sentido que estuviera viviendo en Buenos Aires cuando podía estar haciendo prensa en Montevideo. Me reintegré a Coralinas, salió el disco a la venta, toqué muchísimo y lo presenté hace poco en la Sala Zitarrosa. Las etapas por la que pasó el disco fueron  sorprendentemente buenas”.

¿QUÉ TAL TE RESULTARON LAS REPERCUSIONES DE “INSTANTES DECISIVOS”?

“Todo lo que sucede es mucho más de lo que espero. La prensa recibió al disco de buena manera. No leí ninguna crítica negativa. Las nominaciones a los Graffiti fueron increíbles. Igual me pasó algo con lo de las nominaciones que fue el hecho de que el disco de Nicolás Ibarburu no estuvo nominado a nada y para mí fue el mejor disco del año pasado. Está buenísimo estar nominado, pero en últimas no significa nada más que la opinión de un grupo de gente a la que respeto mucho porque es representativa, culta y escucha mucha música. Pero me decía “Tranquila, Papina”. Luego cuando gané me re copé, ganar es precioso. Los premios en el arte son extraños pero recibirlos es muy lindo”.

EL PROCESO DE COMPONER CANCIONES

“Cuando hacés canciones medianamente autobiográficas estás toda atravesada por lo que te ha pasado. Es imposible escaparte de tu propia experiencia. El haber vivido en otros países está en mi personalidad y eso hace que en mis canciones algo de lo que pasé se vea reflejado. El proceso creativo de canciones es re caótico. Hago un taller de canciones en mi casa y tengo unos ejercicios estipulados para los que vienen a hacer el taller, que a veces me los pongo a mí misma también. Antes  el proceso pasaba porque me viniera la inspiración y aparecía la canción. Pero luego me di cuenta de que también está el oficio de hacer canciones. Eso de sentarte y escribir aunque no te esté pasando nada. Aprendí a no estar como esperando todo el tiempo que la inspiración venga. En la mayoría de los casos las canciones surgen a partir de la letra y la poesía. En mi vida no hay nada más importante que hacer canciones. Si hay una situación en mi vida que me bloquea y no me deja hacer canciones, la esquivo. También busco ser creativa a la hora de ser mi propia manager, manejando las redes. Pienso siempre en qué voy a postear. Parece una pelotudez pero estoy re atenta a esas cosas. Somos muchos los que publicitamos cosas en las redes sociales, pero lo bueno es que somos todos distintos y por lo tanto decimos las cosas de diferente forma. Entonces aprovecho que soy bastante ridícula y no tengo mucha vergüenza”.

¿CUÁLES SON TUS INFLUENCIAS MUSICALES?

“Siempre hay influencias musicales. Amo profundamente a los Beatles. Últimamente por ensayos y toques  no estoy escuchando mucha música. Al llegar a mi casa me divierte un poco el silencio. De todas maneras no me quejo ni en pedo y me digo “¡Qué lindo tener ensayos y laburo permanentemente!”, pero hay artistas que me gustan. En una época escuché mucho a Regina Spektor. De grande me empecé a interesar pila por la música nacional. Descubrí que hay un cancionero increíble e investigo escuchando el disco entero de tal o cual músico. Ando explorando el repertorio de Fernando Cabrera, Eduardo Mateo, Ruben Rada, Jaime Roos, por ejemplo. Todos ellos también son influencias. Si te tengo que nombrar a uno de ellos elijo a Jaime que ahora lo estoy escuchando mucho y lo amo (risas). Me parece increíble”.

LEÍ EN OTRAS NOTAS QUE YA ESTÁS COMPONIENDO CANCIONES PARA UN NUEVO DISCO…

“Permanentemente hago canciones nuevas. De todas maneras siento que a este disco puedo seguir sacándole jugo. Sigue siendo nuevo. Hay muchísima gente que no sabe que existo. Lo que más quiero es que lo escuchen todos, y después es como todo, si no te gusta no lo escuchás más. Pero quiero que todos puedan decidir si lo quieren escuchar o no. Que las personas escuchen mis canciones es lo que hace que esto pueda ser mi trabajo y que por suerte cada vez tenga que dedicarle más tiempo. Hay gente que paga para ir a verme gritar mis intimidades, ¡es hermoso! (risas). Estoy trabajando para que cada vez más pueda hacer esto y menos otra cosa para sobrevivir. Mi objetivo es poder dedicarme solamente a componer”.

¿QUÉ SIGNIFICA PARA VOS INTEGRAR UN PROYECTO COMO “CORALINAS”?

“Las Coralinas son mis mejores amigas. Hace 15 años que cantamos juntas. Son una compañía incondicional desde los primeros toques en los bares más embole del mundo. Iban todas en patota a bancarme. Muchas veces fueron las únicas que estaban viéndome. Mientras no tuve otro proyecto, el coro era el momento musical de cada semana. Antes de estar en el coro veía pasar a Carmen (Pi) y me parecía que la música era ella. Ahora somos amigas. Eso es hermoso. Además, Coralinas fue importantísimo para vencer el pánico escénico. Sabías que estabas cantando con tu familia y que no te iba a pasar nada. Fue re lindo que estuvieran en la presentación del disco cantando conmigo. Recuerdo que como venía re bien la venta de entradas, les dije: “Capaz que no hay lugar para que se sienten, pero achicamos en el camarín”. Una de ellas me dijo “No. Reservanos las entradas que nos tengas que reservar porque queremos ver todo el toque. Vamos a subir al escenario a cantar contigo y después vamos a volver a la platea. No hay chance de que no lo veamos”. Entonces les reservé el lugar que correspondía en la platea”.

SI TU CARRERA ARTÍSTICA FUERA UNA FOTO. ¿QUÉ HABRÍA EN ELLA?

“Sería una foto re movida y fuera de foco. Habría que sacar otra enseguida (risas). Todas las personas que formaron parte del equipo con el que presentamos el disco en la Sala Zitarrosa estarían en esa foto. Andrés Alba que hizo las luces, las Coralinas, los integrantes de la banda. Son todos amigos. Estarían mis papás, porque si no me hubieran fabricado no existiría. Estaría Juanito el Cantor, y vos también que me estás haciendo una nota. Los periodistas están demás y son fundamentales. Esa foto estaría llena de gente y no se entendería nada”.

Escuchá "Si Funciona no dejar que Leude", una de las tantas canciones que podés encontrar en "Instantes Decisivos". 







No hay comentarios:

Publicar un comentario