jueves, 15 de diciembre de 2016

LA ZUBIKARAY





Con algunos “toques de barro”, pero con la algarabía de lo festivo, surgió este proyecto musical desde amigos que viven en dos ciudades hermanas, como lo son La Paz, y Las Piedras en el departamento de Canelones. Su música invita al público a dejarse llevar por ritmos como la cumbia, plena, y guaracha, con apariciones sorpresivas de Rock And Roll. Las letras merodean por lo pintoresco de las situaciones cotidianas, y las noches largas; y desde lo estético la banda mantiene un código que transmite simpatía y mucho color. “Ay!, ay!, ay!, esta noche”, es una de las canciones que forman parte del repertorio de “La Zubikaray”, y en pocos días aparecerá su videoclip en las redes sociales, como material audiovisual exclusivo. José Varela (Voz), Marcel Pronk (Guitarra), Matías Izaguirre (Bajo), Juan Pablo Valentini (Saxo y Coros), Joaquín Novo (Flauta Traversa y Coros), Ignacio Gancio (Güiro y Coros), Javier Meneses (Congas), y Santiago Recalde (Batería), componen esta banda.  Algunos de los integrantes tuvieron la deferencia de compartir un rato de charla.

¿CÓMO NACE LA BANDA, Y CUÁL ES EL ORÍGEN DEL NOMBRE?

JOSÉ: “Con Joaco (Novo), dijimos: “Vamos a hacer una banda”. Ahí empezamos a llamar a todos los amigos que estaban haciendo música. Ya teníamos algunos temas, y se fue gestando todo. En los ensayos se fue formando una identidad. Necesitábamos hacer algo, porque  nos conocemos hace años. Veíamos que a la gente le faltaba un poco de baile también”. “Zubikaray” es el apellido de un ex arquero de la Real Sociedad (Club de fútbol de España). El nombre surge porque estábamos jugando al Play Station con amigos, en una de esas noches que son largas, Jugábamos un campeonato de fútbol por un premio, y uno de los que jugó la final competía en el juego con la Real Sociedad, y empatando salía campeón. Ese mismo jugador arrancó perdiendo el partido, y logró empatarlo en el minuto 90. Ya era campeón. Pero a los 92 minutos le cobran un penal en contra. Ahí fue cuando el arquero “Zubikaray”, atajó el penal, y ese jugador se quedó con el campeonato. Enseguida gritó “Zubikaray y La Merezunda, nomá!”. Y ahí quedó “Zubikaray” como nombre de la banda”.

¿CÓMO SE DA EL ARMADO DEL REPERTORIO?

JOSÉ: “Llevamos maquetas de las canciones a los ensayos, y ahí se van transformando. Podemos hacer un tema, y de repente cambia toda la letra y queda solo la música o viceversa. Todo lo hacemos en comisión, pero todos somos parte de las comisiones. Nos preguntamos entre nosotros qué le cambiaríamos a los temas”.

IGNACIO: “Yo participé en el armado de una de las canciones. Joaco llegó, y nos dijo “armé esto”. Sacó la viola y se puso a cantar el tema, y a partir de eso ya Santi (Recalde) le metió tal cosa, dijimos “Acá van vientos”, y pasó que la tocamos así en el ensayo, y al ensayo siguiente se nos ocurrieron más ideas para otras partes del tema. En pocos ensayos se fue armando todo”.

“HASTA LOS ERRORES SE DISFRUTAN”

IGNACIO: “Hay mucha química entre el público y lo que pasa arriba del escenario. Es la primera vez que me pasa de sentir eso con un grupo. Cuando estás ahí arriba, lo disfrutás, y eso es lo más importante. Vos podés ensayar y decir “Acá va esto, y acá va lo otro”, pero después en el toque pasan otras cosas que hacen que disfrutes más lo que hacés. Hasta los errores se disfrutan. Cuando estás disfrutando de algo que estás haciendo arriba del escenario, la gente lo absorbe y sin pensarlo, lo disfruta también”.

MATÍAS: “Esa química no se da siempre. He tocado con otra gente, y cuando algo se va del libreto quedan todos mirando para todos lados. Y acá pasa que con una mirada con el compañero ya sabés hacia dónde tenés que ir. Muchos de los que integramos la banda, ya nos conocemos de otros lados”.

¿CÓMO DEFINIRÍAN EL SONIDO DE LA BANDA PARA ALGUIEN QUE TODAVÍA NO ESCUCHÓ A “LA ZUBIKARAY”?

MATÍAS: “El sonido de la banda es una fusión. La base es cumbia, pero también hacemos otros estilos”.

JOSÉ: “Hay una moda de esta música que está surgiendo. Hay muchas bandas que utilizan el recurso tropical para bajar un poco la intensidad del tema, y mover a la gente. En nuestro caso es al revés, abusamos del recurso tropical, y hacemos Rock And Roll por momentos. El sonido tiene una identidad propia”.

LA IMPORTANCIA DE LA ESCENA

JOSÉ: “Siempre me gustó ver a AC/DC. Una banda de rock and roll cuadrada, con tremendo voltaje, pero no se quedan parados. Siempre me copó ver cómo se mueve Angus Young. Después te terminas dando cuenta de que la gente al verte se queda quieta porque vos estás quieto. Hay músicos que se ponen nerviosos porque ven que la gente no se contagia, y ahí es cuando hay que moverse”.

¿CUÁLES SON LOS PROYECTOS VENIDEROS?

JOSÉ: “Los proyectos para el año que viene pueden ser preparar algún toque. Esto no lo hablamos todavía. Tendríamos que recaudar dinero también, porque la banda se autosustenta y lo necesita”.

IGNACIO: “Cuando disfrutás de hacer algo, querés más, y vas a buscar más. Hay un ida y vuelta con la gente todo el tiempo que te nutre. Te dan ganas de seguir haciendo lo que estás haciendo. Capaz que desde ese mismo disfrute puede surgir algún proyecto”.

MATÍAS: “Sabemos que la idea de grabar un disco va a llegar en algún momento, pero más para adelante. Hay otros escalones antes. Estaría bueno hacer una temporada en la costa, tocar más veces en Montevideo también”.

SI “LA ZUBIKARAY” FUERA UNA FOTO, ¿QUÉ HABRÍA EN ELLA?

JOSÉ: “Habría oscuridad y mucho color”.

MATÍAS: “Está bueno lo que dijo Rolo (José). Habría muchos colores, pero también lo oscuro. Estaría lo festivo pero con algunos toques de barro”.


IGNACIO: “Se me ocurre que habría mucha algarabía disfrazada”.

lunes, 7 de noviembre de 2016

BERRUTTI TRÍO


De izquierda a derecha: Mauro Berrutti, Gabriel Berrutti, y Bruno Berrutti.


Existe algo mucho más profundo que el talento y los dotes de un artista; algo que va más allá y comprende a las innumerables historias y páginas que acaban viéndose reflejadas en cada pedacito de su obra. En este caso, el sonido de Berrutti Trío, tiene mucho que ver con esa profundidad, porque desnuda lo que el artista es, en esencia. Cuando tres hermanos se permiten compartir un proyecto musical dejándose llevar por el sentimiento de transitar un camino juntos, brotan melodías, surgen versos, y nacen canciones. Mauro Berrutti en violonchelo, Gabriel Berrutti en guitarra, y Bruno Berrutti en percusión, dan vida a un formato minimalista que refleja esa sencillez de estar recorriendo los confines de un hogar familiar.  

¿CÓMO NACE “BERRUTTI TRÍO”?

MAURO: “El trío nace, cuando nace Bruno, que es el integrante más pequeño. Se empieza a gestar la idea de tocar juntos. Él empezó tamborileando alguna madera, primero, hasta que luego se consiguió un cajón peruano, y hoy por hoy es el percusionista. De a poco nos fuimos vinculando a los instrumentos. Primero fue a través de la guitarra, y cantando. Después se me ocurrió tocar el violonchelo, y concretamente empezamos a hacer los temas después de un viaje que realicé el año pasado por mucho tiempo, y nos extrañamos mucho. Ahí sentimos la necesidad de ir plasmando esas ideas, que habíamos compartido en esos momentos con la ayuda de la comunicación. Nos vinculamos con un proyecto musical concreto. Si bien veníamos tocando siempre, no había nada establecido. El impulso lo dio el hecho de saber que estamos juntos, de nuevo en Uruguay, y que podemos tocar los tres, que es lo que sabemos hacer mejor”.

¿CÓMO ATRAVIESAN EL PROCESO CREATIVO DE LAS CANCIONES?

BRUNO: “Gabriel compuso muchas de las canciones. Él desde “Berruga”, la banda que teníamos antes, (en la que también estaba mi primo y otro amigo), ya tenía la idea y el armado de los temas. Entonces al momento de pasarlos al trío, y ensayar, casi que no nos hablábamos. Después empezamos a tocar canciones que Mauro desde Checoslovaquia (risas), o algún otro lugar del mundo, mandaba la letra a Gabriel para que hiciera la música. Recientemente cuando a mí se me ocurría algo, se los mandaba a ellos para que hicieran los arreglos, y participaran del armado con el violonchelo y la guitarra. En general, la composición pasa en su mayoría por Gabriel, y yo he compuesto algunos temas. Mauro participa mucho más en la labor de los arreglos con el violonchelo”.

MAURO: “Los tres arreglamos, y venimos de palos similares en cuanto a la música popular, pero tenemos raíces de estudios académicos. Entonces nos comunicamos con el mismo lenguaje. Alguno toma la posta al momento de arreglar un tema, y dice “se me ocurrió esto”, y los demás lo aceptan, o lo complementan. Hay una suerte de liderazgo compartido. El liderazgo es bueno entendiéndose bien, porque organiza, y el resto acompaña esa idea, buscando mejorarla. Esta forma de trabajar se va alimentando, y no nos desgasta tanto como si uno fuera el que arreglara siempre. Es muy estimulante la idea de tocar juntos con los temas que están componiendo ellos. Siendo el más grande, alguien se imaginaría que ya hice un camino en la composición, y la verdad es que no. Siempre me atrajo, pero nunca lo supe hacer. Entonces vivo con mucha alegría que mis dos hermanos menores compongan canciones, y le digan cosas al mundo, las cuales yo también quiero decir. Es una suerte tremenda”.

BRUNO: “Sí. Hay una cuestión de confiar en el otro también. Si se me ocurre algo, sé que mis hermanos son como dos tutores. Uno, más especializado en la composición (Gabriel), me va a decir si cometí algún error, o sugerirme algo, y el otro me asesora en lo teórico (Mauro). Son dos personas que escucho, porque si compongo o arreglo es porque he aprendido de ellos.   Conozco todo lo que han hecho Mauro y Gabriel en sus carreras como músicos, entonces si alguno de ellos toma la posta, me entrego ciegamente a que lo que quieren transmitir va a estar bueno. Lo mismo sucede cuando estamos tocando”.

GABRIEL: “Nos gusta mucho intercambiar las experiencias. Bruno me cuenta cómo le surgió una canción, y una melodía. Yo también le cuento. Nos imaginamos sonidos, y los grabamos para luego ponerles un texto. A veces el texto es el que inspira una melodía, o surge todo desde un acorde en la guitarra. O te despertás, y te empieza a sonar una melodía en la cabeza. A Bruno le pasó que escuchaba un estadio cantando una melodía, que hoy forma parte del estribillo de uno de los temas. Al momento de observar a nuestros referentes, nos interesa saber cómo surgieron sus canciones, tanto a David, nuestro primo, como a un músico profesional de los que suena en la radio, a “Pitufo” (Edú Lombardo), o a Jaime Roos”.

¿CÓMO DEFINIRÍAN AL SONIDO DEL TRÍO?

GABRIEL: “El sonido es como un árbol viejo. Nos gusta una variedad de sonidos y formatos, tanto sea con una guitarrita sola, cuatro instrumentos enchufados, a Mauro le gustan mucho las orquestas sinfónicas en las que hay cien instrumentos. Lo que logramos compactar en el trío es nuestra raíz. Hay un poco de lo familiar también, y de la música que escuchábamos a través de nuestros padres, la música folclórica, con aires flamencos, y árabes. Ese sonido “madera” tiene que ver con esas primeras influencias, y con la naturaleza. Todo eso intentamos plasmarlo en las canciones, y más que nada en los arreglos. Es un sonido primario. Vamos a tocar con lo que tenemos, y muchas veces sin enchufar. Es muy lindo lo que sucede, sobre todo en lugares chicos. Hay mucha diferencia de volumen en comparación a un formato de batería, bajo y guitarra”.

MAURO: “Voces y madera. Porque la voz es el primer instrumento del ser humano. Fue lo que hizo sonar cuando se dio cuenta de que podía comunicar. La madera fue algo muy cercano, porque estaba presente en la naturaleza. Por eso, en nuestro caso el sonido serían las tres voces, y la madera del cajón, la guitarra y el violonchelo. Hay una conexión con la tierra, lo ancestral y remoto. A veces en lugar del cajón usamos pandeiro, o en ocasiones son dos guitarras y el violonchelo. Tenemos que reducir lo que soñamos incluyendo más instrumentos como el clarinete y la trompeta, y adaptar nuestras ideas a este formato que es el que cargamos a cuestas, y tomamos de una manera sencilla y económica (risas). A la gente le gusta que presentemos algo mínimo, y sutil. Está buenísimo cómo se borra la frontera entre el artista y el público cuando no hay nada enchufado. La gente enseguida se aprende el estribillo, y si quiere lo puede cantar. Justo los tres venimos del palo de la murga, que tiene como característica ese encuentro con la gente al bajar del escenario”.

¿CUÁL HA SIDO LA RESPUESTA DEL PÚBLICO EN LOS DISTINTOS TOQUES?

GABRIEL: “Fuimos a un liceo de Sauce en el que trabaja Mauro, y tenemos la intención de seguir recorriendo centros educativos. Los tres somos docentes de música. Nos gusta comunicarnos con gurises que podrían ser nuestros alumnos a través de las canciones. Tocamos en un pasillo del liceo sin enchufar, había que cantar o cantar. Por lo general cuando cantamos con micrófonos, la mirada se pierde en la jirafa, pero en este toque tuve que mirar a la cara a toda la gente, y a Mauro y Bruno les pasó lo mismo. Encontramos mucha calidez en esa simpleza del formato acústico. Al público le encantó el trío, al punto que al otro día los alumnos de Mauro le pidieron para empezar a ensayar uno de nuestros temas con el coro liceal. Aprendieron el estribillo de uno de los temas, y fue divino. Es increíble lo que sucede cuando se canta colectivamente. La voz es muy particular, y al estar integrada al cuerpo, genera cosas que no genera ningún otro instrumento. Hemos tocado en centros culturales donde se genera esa magia que no se da en otros lados, y ese acercamiento con la gente”.

BRUNO: “Nos interesa ir por lugares donde lo que ofrecemos es compatible. Liceos, centros culturales, recorrer el interior del país también. Cantar para doscientas, cincuenta o cuatro personas”.

¿MANEJAN LA IDEA DE GRABAR UN DISCO EN ALGÚN MOMENTO?

GABRIEL: “Desde que hago canciones está la idea en mi cabeza de grabar un disco con todos los sonidos. Que haya murga, una guitarra eléctrica, batería, etc. Pero también está la idea de grabar un disco con el sonido del trío, y probablemente sea en vivo porque es parte de la gracia. Lo minimalista tiene un encanto en vivo, que si te enchufás los auriculares se pierde un poco. Vamos a tratar de que esté grabado el sonido del trío en algún CD, o DVD. Estamos grabando dos canciones, y tenemos intención de grabar alguna más. Queremos difundirlas por internet para que la gente tenga acceso, y no tenga que esperar a que haya un toque”.

MAURO: “El hecho de grabar un disco, a uno lo deja para la posteridad. Por una cuestión de necesidad, tenemos un proyecto más cortito que es armar una maqueta, para poder compartir lo que hacemos de una forma un poquito más profesional. Vemos al disco como una herramienta de promoción. Si hoy lo tuviéramos, lo compartiríamos en forma gratuita. Sería un gusto que en algún momento nos vamos a dar, pero que requiere tiempo y esfuerzo económico. Ya le vamos a buscar un lugar a eso”.

SI “BERRUTTI TRÍO” FUERA UNA FOTO, ¿CUÁL SERÍA?

MAURO: “El trío para nosotros es Canelón Chico. Fue una etapa de mucho crecimiento para los tres. Tuvimos la suerte de vivir tres años en el campo. Si bien somos seres de ciudad, eso nos abrió una perspectiva de cómo vive la gente. El trío busca esa simplicidad que se relaciona con vivir felices en Canelón Chico”.

BRUNO: “La foto sería en lo de la abuela “Cacha”. Que estábamos los tres, y habían tíos, papá, mamá, y abuelos cantando. Ahí más que Berrutti Trío había Berrutti sexteto, u octeto (risas). En ese momento, Mauro era el único que tocaba de nosotros tres”.

GABRIEL: “Hasta ahora recordamos felizmente a Canelón Chico. Había pastito, y lugar para correr. Ahí empieza el hecho de conectarnos con la naturaleza. La otra vuelta fui a la casa de Mauro, que vive allí, y me sentí como en mi hábitat natural. Tal es así que compuse una canción. Bruno y yo de chicos no cantábamos, apenas agarrábamos la guitarra, pero no sabíamos los acordes. Mauro cantaba y tocaba la guitarra, y los domingos era sagrado hacer una guitarreada después de comer en la casa de la abuela. Mi padre, y el tío “Lito” eran los protagonistas. Después había primos en la vuelta. Hay una foto con la abuela “Cacha” que el otro día la usamos para promocionar un toque. Eso es Berrutti Trío”.









miércoles, 7 de septiembre de 2016

CUATRO PESOS DE PROPINA




Dieciséis años de recorrido y búsqueda incesante. Muchos integrantes han pasado por la banda, y son varios los estilos musicales con los que hoy por hoy se identifica. Su popularidad continúa aflorando al igual que la madurez del sonido. Asimismo ha transitado por un largo camino desde aquel verano de 2006 tocando en la costa de Rocha, para luego dar lugar a su primer LP “Se está complicando” (2007), siguiendo con “Juan” (2010), y “Surcando” (2013). El presente los encuentra volviendo de una gira europea, y  preparando shows por nuestro país, así como también en Argentina, Brasil y Colombia. El proceso del cuarto disco está en marcha, para el que “no hay plazo”, pero la idea es grabarlo “el año que viene”. El saxofonista de “Cuatro Pesos de Propina”, Rodrigo Baleato, se refirió a los inicios del grupo, las influencias, y al proceso de composición de las canciones, entre otros temas que formaron parte de un momento muy ameno, en pleno Barrio Palermo, donde cada domingo, el sonido del tambor da paso a una pieza fundamental de la cultura musical uruguaya.

LOS PRIMEROS AÑOS

“Nace de la idea de tres amigos del liceo, que habían empezado a estudiar los instrumentos que tocaban, y querían formar una banda para desarrollarse a nivel musical. Ellos eran Gastón (Guitarra), Pablo (Bajo), y Emiliano (Batería), de la formación original. Estuvieron hasta hace muy poco, y siguen siendo amigos. De hecho hace unos días estuvimos tocando en Barcelona, y Emiliano nos alojó en su casa, ya que está haciendo un posgrado allá. El nombre surgió de una bobada en un boliche. Nos encantaría que la historia fuera más interesante (risas). Fueron a comer, y cuando salieron, uno de los amigos de ellos se llevó parte de la propina que habían dejado, y quedaron solamente cuatro pesos. Les dijeron “Bo, cuatro pesos no es nada”. Así que el nombre viene de un hurto. Ellos fueron trabajando en canciones, y las ideas eran muy locas y abiertas. Yo llegué a la banda cinco años después. En ese momento entré junto al bajista, y el percusionista, y otro saxofonista que ahora no está. La banda nos atrajo porque hacía una música muy “power”, y había muy buena onda en el grupo, además de mucha libertad a la hora de la composición. Era un proyecto que nos gustaba mucho para entrar. Cuando entramos se empezó a trabajar en serio para el primer disco “Se está complicando”. El verano de 2006 fue significativo para nosotros porque nos fuimos a tocar por Rocha, medio que a la deriva. Durmiendo en donde podíamos (carpas, casas de amigos, o a veces algún boliche nos conseguía lugar donde quedarnos). Fueron 19 toques en 20 días. Inclusive en “La Pedrera” tocamos tres veces en un mismo día. Eso nos dio mucha cancha, y ganas de seguir. Ya cuando volvimos a Montevideo la gente respondió bastante bien en toques chicos que hicimos. Ahí nos dimos cuenta que había gente que quería vernos, más allá de los amigos y conocidos. Desde ese año hemos ido a Rocha todos los veranos, alquilando alguna casa. Combinábamos la posibilidad de seguir tocando, y vacacionar juntos al mismo tiempo”.

TENIENDO EN CUENTA LA MIXTURA DE ESTILOS MUSICALES QUE INTEPRETAN. ¿CUÁLES SON LAS INFLUENCIAS MUSICALES DE LA BANDA?

“Hay diversidad absoluta en la banda, y consumo de música totalmente distinta. Todos los compositores uruguayos de música popular han pegado fuerte (Alfredo Zitarrosa, Ruben Rada, Jaime Roos, Eduardo Mateo, “El Príncipe” Gustavo Pena, etc). Buitres fue gran influencia para el guitarrista, La Abuela Coca para el bajista, y La Vela Puerca y No Te Va Gustar también forman parte de nuestras raíces. Diego, el cantante, es argentino, y viene con todo el rodaje de Charly García, Luís Alberto Spinetta, y Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, por ejemplo. Además estudió piano clásico en un conservatorio;  el trompetista y yo tocamos en la Banda Sinfónica de Montevideo, el pianista ha recibido mucha influencia del Hip Hop, Jazz y Funk. Hay una apertura total a los estilos. Después cuando querés hacer algo propio, cada uno puede aportar desde distintos lugares. Siempre teniendo criterio para mezclar todo y que sea funcional. Hace un tiempo empezamos a hablar de respetar lo que la canción nos sugiere. Pero la música es libertad absoluta, y en ella se ha hecho de todo. Nunca estuvo eso de “este género no está rindiendo”, porque lo que importa es que lo disfrutes al momento de tocarlo. Hay mucho de exigirse en el momento de tocar. A mí me pasa de estar tocando un arreglo hace 7 años, y de buscarle una evolución. Siempre el espectáculo está variando. Estamos tratando de producir los shows. Eso te hace estar más atento porque se cambian cosas, y no es lo mismo de siempre. Para el público eso es importante también, porque seguro que recibe lo macro de algo fresco y nuevo”.

EL PROCESO DE COMPOSICIÓN

“El primer disco (“Se está complicando”), ya estaba tocado en vivo, y se llevó al estudio. El segundo (“Juan”), se produjo en el estudio, entonces ya tiene cosas que no pueden tocarse en vivo. El tercero (“Surcando”), fue preparado para grabar, y se laburó haciendo una maqueta, y en eso trabajamos un año entero. Todos los músicos aportaban sus ideas, pero ese primer proceso se hizo desde la computadora, hasta que luego se llevó al estudio. Para este cuarto disco estamos componiendo casi todos. La propuesta es distinta. Casi siempre el comienzo en el proceso de composición salía desde Diego, y ahora eso está cambiando. Vamos a ver qué es lo que vamos a seleccionar. Luego la producción de los temas es de todos. Siempre estuvo la opinión de todos sobre todos, y eso es lo que le da riqueza a lo que hacemos. Tampoco nos casamos con ningún funcionamiento de trabajo”.

¿SE ESTIMA ALGUNA FECHA PARA LA SALIDA DEL PRÓXIMO DISCO?

“No hay un plazo. Tenemos que sacar un espectáculo nuevo para el año que viene. No quiere decir que grabemos sí o sí, pero esa es la idea. Queremos empezar a trabajar desde febrero con un espectáculo y un disco nuevo a futuro. Hay que ver qué hacemos. Porque hoy por hoy hay bandas que sacan dos o tres temas en la web, y no graban un disco”.

¿QUÉ SIGNIFICA “CUATRO PESOS DE PROPINA” PARA VOS, TANTO EN LO HUMANO COMO EN LO ARTÍSTICO?

“Hoy en día a nivel artístico no lo es todo, porque sería un problema. Siempre hay que estar nutriéndose de distintas cosas, inclusive para volcarlo dentro de Cuatro Pesos de Propina. Nos pasa a todos. La mayoría tienen proyectos aparte. Es un grupo humano muy unido. Para darte un ejemplo, me estoy mudando, y los gurises son los que me están ayudando a cargar las cosas. Compartimos cumpleaños, asados, etc. Somos como una familia grande. Las parejas nuestras son amigas entre sí también. A nivel musical nos está yendo bastante bien. Acabamos de volver de una serie de toques por Europa (España y Alemania), y ya tenemos planificado seguir yendo hasta el 2018 inclusive. Hay una perspectiva de laburo que está buenísima, y es un proyecto al que hay que darle lo que se merece”.

LOS PROYECTOS VENIDEROS


“Este viernes 16 de setiembre tocamos en Vorterix (Buenos Aires),  junto con La Tabaré. Es algo increíble para nosotros, porque es una banda que nos influenció un montón. Al siguiente fin de semana, seguramente vamos a visitar distintos lugares del interior (Tacuarembó, Melo y Treinta y Tres). Luego nos vamos para Colombia, a una feria de productores y managers de Latinoamérica. También hay un proyecto de toques por Brasil en diciembre”.

martes, 30 de agosto de 2016

PA'NTRAR EN CALOR




Su tercer disco, “Pilladamente Tropical”, fue lanzado el año pasado y encierra “una sinfonía de canciones con distintas historias”. La banda que se formó para hacer covers, no solo fue dándole vida a un repertorio genuino, sino que también a una identidad musical. “Con el correr del tiempo fueron variando los músicos, y mutando el sonido”, cuenta el entrevistado, una de las voces principales. Actualmente deleitan a un público muy heterogéneo en edades, llevando consigo la “uruguayez” de los textos, acompañada por la base rítmica centroamericana que fue definiéndose con más claridad en estos últimos años, a través de distintos géneros. “Pa’ntrar en Calor” está haciéndose un camino en la escena musical de nuestro país, con un objetivo claro: “Tratar de llegar a gente que aún no nos conoce, o no nos ha escuchado nunca”. Un viernes cualquiera de agosto, y con el mate de por medio, Damián Dewailly tuvo la amable disposición de compartir una charla que transitó por distintos lugares.

“ASÍ SE FUE ARMANDO EL ASUNTO”

“Nació a fines del 2004, principios del 2005. Fue una iniciativa de Felipe Castro. En ese entonces Gastón Angiolini, Felipe y yo salíamos en la murga Falta y Resto. Yo venía saliendo en una banda que había formado con amigos durante los años anteriores. Queríamos hacer algo distinto a la murga. El nombre lo tiró Felipe, le surgió, y directamente quedó. Primero hacíamos covers de músicos que nos gustaban a los tres. No teníamos ninguna composición hecha para la banda. Hacíamos temas de Ruben Rada, Luís Alberto Spinetta, Charly García, etc. En su momento estaba Andrés Vázquez,  también murguista y guitarrista de la banda, que le daba un toque más rockero a las versiones. Él llamó a Federico Olmos, que fue el primer bajista, y luego llamé a dos amigos. Vinieron el percusionista, Nicolás Antunez, y también Lucas Lessa, músico y trompetista que estudiaba conmigo en la Universidad de Música. Ahí ya había una base de cuatro o cinco músicos como para juntarnos a ensayar y que sonara algo. Así se fue armando el asunto”.

¿CUÁLES SON LAS INFLUENCIAS DE LA BANDA?

“La influencia del nacimiento de la banda es la música uruguaya. Lo que se rescata aún de esos inicios son los textos, que siempre reflejaron el diario vivir de cada uno de nosotros. Por más que toquemos cumbia colombiana o salsa, la uruguayez se ve en las letras. Después, Ruben Blades siempre fue el propulsor de lo que son los textos y las bases rítmicas. De la música nacional, Ruben Rada, Eduardo Mateo, y Fernando Cabrera, ya nos venían marcando desde hace un tiempo. Con el correr del tiempo fueron variando los músicos, y mutando el sonido. Cambiamos de bajista, y guitarrista, se sumó un baterista, y un trombonista, y ya hubo dos pianos y un acordeón. Esto último hizo que surgiera la cumbia, tocada al estilo colombiano. Con patrones rítmicos distintos a lo que es la cumbia tropical uruguaya. Influyó también Juan Luis Guerra y el jazz latino, que algunos percusionistas de la banda ya lo venían tocando en grupos en los que habían estado. Eso nos permitió jugar un poco más musicalmente. Se fue juntando toda esa gran bolsa con estilos musicales, e influencias, a la que llamamos “Guiso”, como fue titulado nuestro segundo disco”.

AL ESCUCHAR LAS CANCIONES, ¿QUÉ ES LO QUE TE HACE DECIR “ESTO ES PA’NTAR EN CALOR”?

“Puede ser lo que dicen los textos, y los patrones rítmicos. Esos pueden ser indicios de que lo que está sonando es Pa’ntrar en Calor. En este tercer disco, Nico Antúnez que es el timbalero, fusionó el candombe con el songo, que es un ritmo cubano. Nos lo pasó para componer y armar una base rítmica armónica encima de eso. Esa rítmica no es muy tocada, y le llamamos “Candongo”. La apuesta coral no se asemeja mucho a la murga en realidad, pero dentro de las canciones se apuesta a que suenen varias voces. No se espera al estribillo para que aparezca el coro, si no que este ya aparece en las estrofas. Eso puede ser un detalle de la banda”.

¿CÓMO VIVIERON LA EXPERIENCIA DE GRABAR “PILLADAMENTE TROPICAL” EN ARGENTINA?

 “Fue alucinante. Nos hubiese gustado quedarnos una semana. Debido a las complicaciones, y a la situación económica del momento, fuimos un fin de semana, y grabamos diez horas cada día. Salir a otro país a grabar a uno lo motiva. Encima fue a un estudio como el Romaphonic, importante por el potencial que tiene. Después pudimos lograr lo que queríamos, que era grabar todo junto, y pocos estudios tenían esa posibilidad acá. Entonces cuidamos la calidad del sonido. Nos sacamos las ganas de hacer esa inversión y grabar todas las bases rítmicas, quedando prontas todas las estructuras de los temas. Acá grabamos con Martín Brizzolara, accesorios de percusión, pianos extras, solos, coros, y voces principales, que requieren más detalle en la ejecución”.

¿CON QUÉ SE ENCUENTRA LA GENTE AL ESCUCHAR ESTE DISCO? ¿LAS EXPECTATIVAS SE CUMPLIERON?

“Las expectativas se cumplieron. Aquella gente que no nos escuchó nunca se va a encontrar con una sinfonía de canciones con distintas historias, y con una fusión de ritmos tropicales. A mi entender con un muy buen sonido también, y una buena estructura musical. Va a oír algo distinto con la salsa clásica. Terminamos re contentos con el disco. Estamos en proceso de seguir presentándolo como lo hicimos a fines del año pasado en el Teatro de Verano, y ahora a mitad de año en La Trastienda. La idea es tratar de llegar a gente que todavía no nos conoce, o no nos ha escuchado nunca”.

SABIDO ES QUE VARIOS INTEGRANTES DE LA BANDA FORMAN PARTE DE OTROS PROYECTOS. ¿EN ALGÚN MOMENTO SE PLANTEARON LA IDEA DE METERLE DE LLENO A LA BANDA?

“Muchas veces. Lo que pasa que acá es muy difícil. Uno comúnmente no trabaja solamente de la música, o si lo hace es muy raro que puedas trabajar con un proyecto solo. Siempre estuvo la idea de dedicarle el 100% de nuestro tiempo a la banda, pero hasta el momento no hemos podido hacerlo. Es algo que estaría buenísimo, y ojalá en algún momento pueda llegar”.

¿CUÁLES SON LOS PROYECTOS QUE SE  VIENEN?


“En setiembre tenemos un show benéfico en el Mercado Agrícola, y vamos a tocar en un festival de la comparsa “Valores de Ansina”. En diciembre tenemos ganas de hacer algo callejero, ya que lo venimos haciendo siempre como despedida del año. Se está armando una agendita como para ir tocando todos los meses. Tenemos la intención de ir a tocar a Buenos Aires el año que viene, y también al interior del país. Esto último ya lo hemos hecho, pero hace un año y medio que no hemos vuelto. Hay ganas de tocar”. 

Escuchá el corte de difusión del último LP de la banda, "Pilladamente Tropical". 




 

viernes, 26 de agosto de 2016

LA BANDONGA 


Un proyecto que fue mutando en cuanto a integrantes e instrumentos, pero no lo que tiene que ver con constancia y dedicación. Desde hace 10 años, La Bandonga reúne un repertorio de más de quince canciones que ha transitado por transformaciones que fueron forjando su propia identidad. Hoy se encuentran abocados a presentar suespectáculo el próximo 3 de setiembre en la sala teatro de la Escuela Experimental de Malvín, con entradas agotadas. Las raíces latinoamericanas a nivel rítmico, sumadas a una impronta anglosajona proveniente del Rock And Roll, dan lugar a la mixtura que “degenera” a la banda, es decir, hacen que no caiga en rótulos y etiquetas referentes a un género musical en particular. Dos de sus integrantes, Marcelo Márquez y Marco Faller, cedieron parte de su tiempo muy amablemente en horas previas a un ensayo pautado. Son días de mucho movimiento para “La Bandonga”, y hubo varios temas sobre la mesa.


EL ORÍGEN

MARCELO: “La Bandonga nace hace como 10 años. Vengo de Murga Joven, y conocí a un amigo que salía conmigo en la murga “A Punta y Hacha”. Teníamos la misma forma de laburo, pero nos llevábamos medio mal. Mantuvimos la amistad pese a que la murga dejó de salir. Él integraba una banda, y yo otra. El tema de conversación entre nosotros era “Qué boludos que son los de mi banda”, a ambos nos pasaba lo mismo. Llegó un momento en el que nos miramos y dijimos, bueno, vamos a hacer algo juntos entonces. Él tenía unas canciones, y yo tenía otras. Se sumó uno de los pibes que salía conmigo en la murga, y conocí a un bajista en Valizas, y armamos lo que fue como el comienzo de La Bandonga. Arrancó con la necesidad de divertirnos. Nuestra intención no era salir a tocar urgentemente. Nos juntábamos a hacer música. En un momento, este amigo mío decidió irse a vivir a España. Antes de eso grabamos un demo para que quedara un registro de lo que estábamos haciendo. Ahí nos sorprendimos, y nos dimos cuenta de que lo que estábamos haciendo estaba bueno. Luego hubo varios intentos de volver a reformarla. Se paró, y se volvió muchas veces. En un momento, salía en la murga “Japilong”, y hacíamos peñas. Me pidieron que tocara unos temas míos, y sumé a un par de personas para eso. Empezamos con un formato acústico (guitarra, cajón peruano, etc),y de a poco se fue sumando más gente, hasta llegar a ser ocho integrantes. Eso fue entre 2013 y 2014, y nos movimos mucho, hicimos dos experimentales, tocamos en boliches, etc. Luego hubo cambio de gente, y de esa formación quedamos dos personas nada más, incorporándose ocho nuevas. Ahora se incluyeron vientos también, batería, etc”.

A RAÍZ DE TODOS ESTOS CAMBIOS, ¿HA MUTADO EL SONIDO DE LA BANDA?

MARCELO: “El sonido cambió. Se agregaron una cantidad de instrumentos al proyecto inicial. El quiebre más grande fue la inclusión de la batería americana, que le dio un sonido de banda. También, a la hora del sonido, cambia dependiendo de quién ejecute el instrumento. Cada uno de los que ha pasado por la banda, lo ha ejecutado de distinta manera, y poniéndole su sello personal”.

MARCO: “Hay chiches como el bandoneón en algún tipo de canciones. Eso está bueno porque le da un toque muy peculiar al sonido de la banda. A su vez, me retrotrae a algo que no se escucha muy a menudo actualmente. Ese instrumento atrapa un determinado rincón de la cabeza musical, que otras bandas no lo tienen. Se mezcla fácilmente con todos los demás instrumentos”.

¿SE IDENTIFICAN CON ALGÚN GÉNERO MUSICAL?

MARCELO: “La banda son canciones. Las canciones son de cualquier género. Hay una intención, igual. La música que hacemos tiene raíces de ritmos latinoamericanos como la murga,  el candombe, la cumbia, la salsa, aunque se toca rock and roll también, milonga, tango, ská. La guitarra eléctrica y la batería americana le dan ese toque anglosajón. No es lo mismo tocar un ritmo de murga con batería americana, por ejemplo. Es una mixtura. Recuerdo una frase de Kevin Johansen que dice sobre su música, y es: “soy un degenerado”. Nosotros tomamos lo que hacemos de esa forma, no tenemos género. Mucho de lo que hacemos puede sonar a murga porque la mayoría viene de ahí, y nos ha costado salir de eso. La banda está compuesta por gente de distinto palo, y eso se refleja”.

MARCO: “Hay canciones que tienen muchos años, y ya suenan de determinada forma. Más allá de la impronta que cada uno le va poniendo”.

EL REPERTORIO

MARCELO: “Fui el que armó la banda, y ya había un set de canciones, como 16 o 17. Ahora se está dando que gente que está en la banda, mecha sus canciones. La canción es una base. Después se van tirando los ritmos. Hay una idea inicial, pero capaz que la canción termina siendo otra cosa. He tocado estas canciones con 20 personas distintas. Con cuatro bajistas distintos, y cada uno le ha aportado su cosa a los temas, por ejemplo. Al final se arma como un mix de lo que le fue dejando cada uno al tema, y se va dando una transformación. Nos pasa con los vientos. Las canciones no estaban pensadas con arreglos de vientos, y se van inventando sobre la marcha”.

MARCO: “Tengo dos años en la banda. Cuando llegué. había canciones que se tocaban de una forma. Pero eso mismo fue cambiando a medida que fue entrando otra gente. Hoy estoy cambiando bajos que en un momento se tocaban de otra manera. La banda se tiene que amoldar a los nuevos arreglos que nacen a raíz de la implementación de otros instrumentos. Al haber ensayos separados de distintos instrumentos, siempre hacemos un ensayo general con toda la banda. Ahí es cuando te encontrás con todos tus compañeros, y surgen cambios. Hay una comunicación que se da con la mirada, al punto que parece que esas cosas se hubieran ensayado”.

¿QUÉ ES LO QUE SE VIENE EN LA AGENDA DE “LA BANDONGA”?

MARCO: “Estamos preparando un toque en la sala teatro de la Escuela Experimental de Malvin para el 3 de setiembre. Por suerte con entradas agotadas. Hay que aprovechar el envión. Creo que estas cosas se dan por rachas. Luego hay que empezar a darle paso a las canciones nuevas”.

MARCELO: “Hay un par de toques de acá a fin de año. Tratamos de coordinar los toques para estar todos juntos, y que la banda suene. Estamos grabando un video que en pocos días se va a compartir online. Hay proyectos de grabación. Quizás, para cerrar una etapa, estaría bueno comenzar  a grabar un disco el año que viene, para que las canciones queden registradas. La idea se habló entre algunos, y seguramente se concrete”.



martes, 16 de agosto de 2016

JORGE DREXLER - 12 SEGUNDOS DE OSCURIDAD - (2006)



Motivado por las consecuencias notorias de fama internacional tras haber obtenido un Premio Oscar a raíz de su canción "Al otro lado del río", utilizada dentro de la banda sonora correspondiente a la película "Diarios de Motocicleta"; el músico uruguayo, nacido en Montevideo pero que reside en España, pudo haber compuesto un álbum que incluyera canciones mirando hacia afuera, es decir, contagiándose de esa atmósfera de exitismo que lo rodeaba en un momento tan particular de su carrera. Sin embargo, cuando uno esucha "12 Segundos de Oscuridad", se encuentra con un disco introspectivo, marcado a fuego por la melancolía que descansa en las letras, y el pasaje por distintos sentimientos a medida que transcurren las pistas. 

Por las noches, el faro que se encuentra sobre la costa del balneario Cabo Polonio, ubicado en el departamento de Rocha, emite un haz de luz cada doce segundos, proporcionando la ayuda necesaria al viajero para guiarlo en el camino. El hecho de que el lugar no cuente con corriente eléctrica, acentúa la importancia de este fenómeno. Fue en este pueblito de pescadores donde surgió la idea de una nueva producción musical, al punto tal que ello se ve reflejado en el propio título. "Ahí se abrió el disco. Mi hermano Daniel me invitó a ir de vacaciones con unos amigos. Yo sabía que tenía que empezar a componer, y tenía ganas, pero no salía nada. Estaba tan metido en tantas cosas, y a la vez tan permeable a las influencias que me llegaban que necesitaba aislarme", confesó quien también es médico otorrinolaringólogo, pero la historia no termina allí: "Me alquilé un rancho para mí solo, y de repente me encontré...muy solo, sin nada que me distrajera. Entonces miré hacia adentro, y empezaron a salir las canciones. Ahí supe que tenía un comienzo", expresó en su momento al periódico argentino, Página/12. 

Se podría decir que a nivel estríctamente musical, se destaca la colaboración de Juan Campodónico en la producción, y el trabajo de otros integrantes de Bajofondo como Carlos Casacuberta y Javier Casalla. Como resultado, el sonido es en ocasiones similar al del grupo de tango electrónico, robándose la atención de los oídos la utilización del violín, y específicamente las mezclas en algunas canciones que conforman el repertorio. Cabe señalar que es en este LP donde por primera vez aparecen covers interpretados por Drexler, los cuales refieren a "Disneylandia", de la banda de rock brasileña, Titãs, y "High and Dry", del grupo británico de rock alternativo, Radiohead. En el primero participa Arnaldo Antunes, integrante de los creadores del mítico disco "Cabeça Dinossauro", y también se da la particularidad de que Pablo, el hijo mayor del concertista uruguayo, que en ese momento tenía tan solo cuatro años de edad, prestó su voz para esta pieza. Al tiempo que la versión del tema de los liderados por Thom Yorke es completamente acústica, y comprende a una milonga. Allí el único que aparece es el protagonista del álbum en cuestión. Según las palabras del hombre que hoy tiene 51 años de edad, el motivo que lo llevó a elegir dichas canciones pasa meramente por el agrado personal. 

Escribir más líneas sobre esta creación implica repartir elogios, ya que en él se ubican joyas como "Transoceánica", (utilizada como corte de difusión del disco), "La vida es más compleja de lo que parece", "Hermana Duda", "Soledad", (A dúo con la cantante brasileña, María Rita), y "Sanar". Artistas de la talla de Kevin Johansen, y Leonor Watling, actual pareja de Drexler, también dejaron su huella en este catálogo de melodías. 

Entrevistado por la Revista Rolling Stone (Edición de Argentina) en el año 2007, el artista reconoció: "Es el más emocional de mis discos. Ese año viví y sufrí constantes movimientos externos e íntimos". Habida cuenta de esto, la traducción puede llegar a ejemplificarse como una sobreexposición de sentimientos desnudados a través del plano artístico. Lo cierto es que sin importar bajo qué condiciones se hizo, vale la pena tomarse el tiempo de escucharlo". 


ESCUCHÁ EL DISCO COMPLETO:



sábado, 13 de agosto de 2016

MABELITA RODRÍGUEZ Y LOS ANTIGUOS





La necesidad de experimentar y encarar un proyecto con amigos. Dueño de un formato muy particular, que no descarta cambios, y se encuentra en pleno proceso de que las canciones “sigan rodando”. Desde el arranque primó la idea de que el repertorio oscilara por distintos ritmos, incluso dentro de la misma pieza musical. Las canciones que comenzaron a dar que primeros pasos desde los confines de una casa, en alguna azotea, o patio, comenzaron a tomar forma y color. La frescura de ese proceso de composición está intacta, y se puede percibir al escuchar a la banda en vivo.

INTEGRANTES: Maira Sepúlveda (Voz, coros y accesorios), Germán Aycardo (Guitarra, voz, y coros), Juan Pablo Risso (Guitarra, voz y coros), Brian Alfonso (Guitarra y coros), Lucas Pintos (Ukelele, voz, y coros), Claudio Diverso (Contrabajo y coros), Martín Alaníz (Percusión y coros), y Matías González (Percusión y coros).

¿CÓMO NACE MABELITA RODRÍGUEZ Y LOS ANTIGUOS?

LUCAS: Fui para Argentina, escuché bandas, me entusiasmé, me puse a escuchar música y me dije “Tengo ganas de armar algo”. Enseguida le dije a Maira porque tenía ganas de que estuviera una mujer, y le dije a Martín para que hiciera la viola. Después precisaba percusión, y enseguida pensé en Mati, y luego apareció Germán. Me rodeé de gente talentosa, y entonces el menos talentoso pasa desapercibido (risas)”.

GERMÁN: “Empezamos a ensayar en el 2013, y usábamos  la casa de Martín Mazzella. Comenzamos a laburar las primeras cuatro canciones que teníamos, que eran: “Sombrero”, “Gualicho”, “Sola”, y “Train to the mountain”. Esta última era una canción en inglés que compuso Pelusa con las pocas palabras que sabía. Ya no forma parte del repertorio de Mabelita, pero quizás resucite. Luego apareció “Bolero (A Rodolfo)”, que era una canción que cantaba Federico Boschnakoff, un querido amigo, en “Rodolfo y el club de la Bicicleta”. Junto con esa canción empecé a tirar unos bocados, y ahí comenzó a tomar color el acting en La Mabelita. La primera canción con arreglos fue “Sombrero”. Ahí metimos colchoncitos, porque antes cantaba todo Maira solamente”.

EL SONIDO

LUCAS: “De pensarla uno en la casa con la guitarra, después pasás a necesitar otros componentes. Precisás un bajo, y una percusión que tenga la llevada. Tampoco queríamos un proyecto tan grande como “Rodolfo”, que éramos como 15 personas. Ahora la vamos llevando, y somos siete, aunque no estamos cerrados a incorporar más gente. Estamos en el plan rodante de mutar. Queremos agregar un teclado, y otros instrumentos también”.

MATÍAS: “Hubo una mutación en el sonido de la banda. Las canciones pedían ese viaje. Viene un tema por un lado, y te salta a una cumbia, y vas necesitando ciertos instrumentos para lograrlo".

¿HA CAMBIADO TAMBIÉN EL PROCESO CREATIVO?

LUCAS: “Somos los mismos los que componemos, pero después el aporte es de todos. A veces yo tengo una letra, y Germán le pone una música. O él tiene una música, y después se le agrega una letra. Funciona bastante bien. Lo lindo es que se producen abundantes canciones, y fluye la creación. Actualmente tenemos 16 canciones”.

¿CÓMO SE VIVIÓ LA EXPERIENCIA DE TOCAR EN ARGENTINA?

LUCAS: “Personalmente no sabía lo que me iba a encontrar, porque era la primera vez que iba con un proyecto que no era la murga. Convivir tres días estuvo mortal. Nos vio pila de gente, y fuimos a lugares que estaban demás, y ya tenían sus movidas. Entonces de repente te encontrabas tocando para 70 u 80 personas. Habremos tocado como 10 o 12 veces acá, y ya estábamos tocando ahí. Pasamos precioso”.

¿EXISTE LA IDEA DE GRABAR ALGO?

GERMÁN: “Pensamos grabar algo no tan de estudio, si no de una tirada, encerrarnos y tocar. La idea es grabar un material para difundir. Los arreglos y los detalles que de entrecasa suenan bien, no se aprecia en el audio de los videos que tenemos. Nos gustaría grabar en algún estudio como Sondor. No nos lo pusimos como meta reciente, pero está en la cabeza. Paticularmente creo que el disco no rinde mucho, y es un negocio. Me parece más  productivo compartirlo por internet. Desde ahí fue que nació este proyecto, de ver otras propuestas y a otra gente que comparte su música desde ese lado”.

¿EN ALGÚN MOMENTO PIENSAN DEDICARLE TIEMPO DE LLENO A LA BANDA?

LUCAS: “A Mabelita me dedico como a las otras actividades. Siento que lo hago completamente en todos los lugares. Siento que me dedico a esto, a cantar canciones, y a compartir con gente que canta canciones. Siempre me devuelve mucho más de lo que doy”.

GERMÁN: “Si bien tengo otros proyectos. En un momento me gustaría dejar el laburo, y dedicarle tiempo a la música. En esta banda es donde pongo más de mí. Hago y deshago a gusto de todos. Hoy por hoy ensayamos los lunes, y sabemos que los lunes son de la banda. Se les da la prioridad que la banda necesita”.

LA AGENDA

LUCAS: “Este domingo 14 de agosto a las 20 hs vamos a tocar en La Quimera Hogar Cultural. Es una habitación grande, y vamos a estar desenchufados. El jueves 18 de agosto vamos a estar tocando en la Facultad de Arquitectura, y el viernes 9 de setiembre vamos a tocar en la peña de la murga “Correla que va en Chancletas”. La única finalidad es tocar y que sigan rodando las canciones”.

A continuación, una de las canciones que conforman el repertorio, titulada: "Alguien Contó". 






VISITÁ EL CANAL DE YOUTUBE DE LA BANDA: 
https://www.youtube.com/channel/UCaG47k7WZUDuekRMaD8sjDA



lunes, 8 de agosto de 2016

SENDA 7

Presentación del disco "Parte del Camino"  en la sala "Hugo Balzo" del Auditorio Nacional del Sodre.

“Amigos y hermanos que eligen compartir su música”. Así se define una banda que fue adquiriendo un formato distinto con el paso del tiempo, y hoy está compuesta por cinco integrantes en escena. Pablo Porciúncula (Guitarra y voz), Maximiliano Porciúncula (Voz), Germán Aycardo (Guitarra y coros), Bruno Castro (Bajo y coros), y Matías González (Batería y coros). Llevan adelante un rock alternativo que tal como lo indica este rótulo, pasea por distintos lugares a quien escucha el repertorio (Rock, Candombe, Murga, Reggae, Funk, Ska, etc), mixtura que ha sido “Parte del Camino”, como se titula su primer CD que estará disponible en disquerías a fines de agosto. En tiempos en los que “Buscándome”, corte de difusión del álbum, se puede oír en varios pasajes del dial radial, y luego de la emoción que les generó brindar su espectáculo el pasado sábado 30 de julio en la sala “Hugo Balzo” del Auditorio Nacional del Sodre, integrantes de Senda 7, tuvieron  la amabilidad de ceder parte de su tiempo para dar lugar a una linda charla.


¿CÓMO NACE "SENDA 7"?

PABLO: “Nace de la inquietud de las canciones que estaban en la casa de la mamá de Maxi, y mía. Allá en la mismísima senda 7, en el barrio 25 de Agosto, al final de la calle Fernando Menck, al norte de Colón. Con la excusa de un toque al que nos invitó una amiga en común, tuvimos que armar un repertorio de 20 canciones, y en el camino tuvimos la fortuna de encontrarnos con Mati (González) quien ya había compartido en murga “La Zafada” del carnaval de las promesas con Maxi. Edén Iturrioz fue el que nos hizo saber que era el jugador ideal para que las canciones levantaran vuelo, y se convirtieran en lo que habíamos soñado. De ahí en más, salir a tocar se transformó en un vicio. Admiramos mucho a Mati, y sus virtudes. Pero yo lo conocía desde que él era niño y jugaba para el club Libertad Washington de Baby Fútbol. Yo dirigía al cuadro en ese momento. No teníamos mucho vínculo pero ahí fue que me empecé a enamorar de una persona con unos valores hermosos, al igual que su familia. Ahí empezó a gestarse la Senda 7”.


¿CÓMO VIVIERON EL PROCESO DE SELECCIONAR CANCIONES PARA EL PRIMER DISCO?

PABLO: “Fue divertido. Ahí nos empezamos a pelear con Maxi, por ejemplo. (Risas). Seleccionar canciones es divertido, Es algo que queda perpetua en el registro de un primer disco para siempre. Se dio la injusticia de que algunas canciones a las que les tenemos mucho amor, tuvieron que quedar afuera de la lista definitiva para lograr un balance con el contexto de las canciones que sí quedaron. No queríamos tener un disco que tuviera cinco candombes, queríamos que tuviera un par de candombes, un par del género de Reggae, un par de Ska, e ir balanceando. De todas formas, las canciones que quedaron afuera de este primer disco son parte del camino, porque de hecho las tocamos en vivo”.


LA GRABACIÓN

PABLO: “Participaron 43 músicos en la grabación. Nos encontramos con la noticia hermosa de que los músicos uruguayos están re al alcance, tanto los más virtuosos, como los que a la vista pareciera que no tanto. Nos regalaron una enseñanza de simpleza y de compromiso con la causa, y eso dejó una huella en la banda. Aprendimos de cómo cada músico que fue a compartir le dedicó su tiempo, y se tomó el trabajo como si fuera algo propio. Entonces por eso cada vez que se nos presenta la oportunidad de compartir, no lo dudamos, y vamos de cabeza. Porque es una bendición que te inviten a grabar, a componer, y tocar, y a mirar una banda en vivo”.

PRESENTACIÓN DEL DISCO

PABLO: “Fue una jornada larguísima, pero que se pasó volando. Estaba todo a disposición por el gran trabajo de los técnicos que se esforzaron con mucho amor para que todo estuviera pronto cuando llegáramos. Técnicos que se despedían a las cinco de la tarde porque se tenían que ir, y ya habían cumplido su rol. Fue como un día de reyes, cuando te levantás y decís “Bueno, ta, jugamos a la pelota desde las siete de la mañana hasta las ocho de la noche”. Eso fue lo que pasó. Superó las expectativas, y  fue muy emocionante. Tengo un momento que me quedó grabado, que fue un aplauso de un minuto cuando salimos a escena, y se nos hacía dificilísimo para empezar a tocar, o a cantar, porque la emoción invadía de punta a punta. Ahí estaban las caras de nuestros hermanos, y nuestros amigos, así como también de gente que nos miraba como a sus hermanos y amigos, y eso es lo que está generando esta banda. Es hermoso”.

¿HAY MÚSICOS DE REFERENCIA EN LOS QUE SE ENCUENTRAN?

PABLO: “Son muchos. Aprendí a valorar y a admirar a los más chicos que yo. Venía con la idea de que aprendemos de los más grandes, y que los artistas con trayectoria son los referentes. En lugares como murga “La Zafada”, por ejemplo, aprendí a emocionarme y a admirar a chiquilines de otra generación. Descubrí que el swing también está ahí”.

LOS PROYECTOS

MATÍAS: “El disco sale a fines de agosto. En este mes tenemos varios toques por el interior del país. El viernes 12 vamos a tocar en el parador “Tío Roque” de la ciudad de Tala, y el sábado 13 vamos a estar en el restó “El Ciruelo” de Colonia del Sacramento. El sábado 20 visitamos Fray Bentos, y en setiembre se viene una gira de 10 días por Argentina. Vamos a llegar a lugares en donde han estado pidiendo nuestras canciones. También hay ganas de meter verano con la banda, y tocar. Las condiciones se van a ir dando. Sería una oportunidad hermosa para compartir”. 


Disfrutá del video de la canción "Parte del Camino", que da nombre al disco, filmado en la Sala Experimental de Malvín el 25 de setiembre de 2015.