LUCAS LESSA
Luego de tanto fascinarse con la música del legendario
cuarteto británico “The Beatles” en los confines de su hogar, tuvo el loco
berretín de comenzar a adentrarse en “esta aventura de la música”. Luego
llegarían Jaime Roos, Rúben Rada, Eduardo Mateo, y la magia de Miles Davis que lo motivó a estudiar trompeta, y cual
dominó, las fichas fueron cayendo junto con las oportunidades, transformándose
en trompetista y uno de los compositores musicales de la banda “Once Tiros”, la
cual “representó un mojón muy grande”. Incursionó
en la murga “Falta y Resto”, y actualmente integra la banda “Pa’ntrar en Calor”,
proyecto con el cual convive su carrera solista que cuenta con dos discos; “Copetín”
(2012), y “Berretín” (2016). En estos trabajos ha podido plasmar su música con
total honestidad, manejando los criterios, y dando lugar a su verdadera
identidad como músico. Este viernes 24 de marzo, desde las 21 horas, presentará
su último álbum acompañado por un total de veintisiete músicos en la Sala Hugo
Balzo del Sodre. Las entradas están a la venta a través de Tickantel.
¿CÓMO EMPEZASTE A VINCULARTE CON LA MÚSICA?
“Mi madre era “Beatlera”. Me gustaba mucho
“Canciones para no dormir la Siesta”, porque iba a un jardín de infantes en el
que el profesor era Gonzalo Moreira, que había sido integrante del grupo junto
al Corto (Horacio) Buscaglia, y el Choncho (Jorge) Lazaroff, entre otros.
Emanaban sensibilidad y mucha información de la música uruguaya que a la larga
te termina marcando. Sobre la adolescencia conocí la música de Jaime Roos , Rúben
Rada, y Eduardo Mateo. Mis gustos musicales pasan por ahí. Me acuerdo que le insistí a mi madre con que quería comprarme una
guitarra. A los quince años tuve mi primer guitarra. De ahí en más arrancó mi proceso musical con
algunas bandas en la adolescencia con las que hacíamos covers. Luego pasó algo
importante que fue el haber juntado plata a raíz de un laburo, y con ese dinero me compré una trompeta. Eso me abrió algunas puertas. Así conocí a unos amigos que estaban en
proceso de formación de “Once Tiros”, y
eso representó un mojón para animarme a esta aventura de la música.
Paralelamente me anoté en la Escuela Universitaria de Música para empezar a
estudiar trompeta. Ahí se me abrió un abanico de cosas para conocer distintas
aristas de la música, estudiar, y además vincularme con otros músicos que
también iban a la escuela. Toda esa olla fue lo que me puso en este camino”.
¿EN QUÉ MOMENTO COMENZASTE A CONCEBIR LA
IDEA DE SACAR TU PRIMER DISCO?
“Luego de empezar a tocar la guitarra, no
tardé mucho tiempo para que empezaran a caer ideas musicales. Capaz que al
principio ni medaba cuenta de que estaba creando. El hecho de crear tiene que
ver mucho con las influencias que uno tiene, y la información que uno toma
inconscientemente que se entremezcla en una olla con tus sensaciones y tu
realidad, y te deriva en una emoción que se traduce en música. A los quince
años empecé a armar mis primeras ideas. A los dieciocho, grabé un cassete. Al
principio grababa lo que armaba simplemente con guitarra y voz en la grabadora,
y luego empecé a grabar con un porta estudio de cuatro canales que tenía un
amigo. Más adelante compuse para Once Tiros, y durante muchos años aporté a
proyectos colectivos. Lo mismo sucedió con Pa’ntrar en Calor. En 2005 Conocí a
Felipe Castro y al Ratón (Gastón) Angiolini. A Damián Dewailly ya lo conocía de
la Escuela Universitaria de Música. Paralelamente a estos proyectos, siempre
tuve mis canciones metidas en el freezer, porque no cuajaban con el estilo de
lo que hacían ambas bandas. En 2012 dije: “Ta, voy a hacer un disco”.
¿QUIÉNES SON TUS REFERENTES MUSICALES? ¿EN
QUIÉN TE ENCONTRÁS AL MOMENTO DE COMPONER?
“A veces me salen cosas que son muy
“Beatleras”. Me gusta más lo simple y lo lindo, más allá de lo subjetivo de
esta última palabra. Sin dudas que Jaime Roos y Ruben Rada son dos referentes
también. Ellos tienen una gran complejidad en sus composiciones. Por momentos
reconozco cosas de Eduardo Mateo, si bien es un atrevimiento compararme con
cualquiera de estos artistas, pero son cosas que surgen por haberlos escuchado.
Me gusta que no hayan muchas notas en poco tiempo. Como trompetista, quien me
inspiró fue Miles Davis, que con solo tres notas te hace algo increíble. Hay
influencias con las cuales tengo contacto como el Tucuta (Ricardo) Soto, que es
un gran músico uruguayo. Tuvo su banda en los noventa, y principios de la
década del 2000, que se llamó “Los Ladyllones”, y hoy por hoy “Tucuta y Nyanzá”. Me gusta mucho la obra de Hugo y
Osvaldo Fattoruso, aunque me cuesta encontrar cosas parecidas a lo que hace
Hugo, porque es de otra galaxia. La murga es una fuente inspiradora para mí, un
ejemplo de eso son los discos que grabó Jaime Roos con Falta y Resto y el
Canario Luna. También me ha influido Opa, El Príncipe, la Música Popular Brasilera, y el Jazz. Son todos ingredientes
que indirectamente aparecen en lo que hago”.
LA COMPOSICIÓN
“Mi música viene disparada a partir de lo
sonoro de la melodía y de la armonía. A veces surge caminando por la calle, y la
bajo a tierra con la guitarra. La letra se va rellenando a partir de
onomatopeyas y fonemas que aparecen con la melodía. Trato de ser sincero con la
sensación que me evoca la música, y una vez que aparece una idea para escribir,
tiro de esa piola”.
¿QUÉ DIFERENCIÓ AL PROCESO CREATIVO DE
“BERRETÍN” CON EL QUE HABÍAS EXPERIMENTADO EN “COPETÍN”?
“Este proceso fue diferente en el sentido
de que Copetín se grabó en 2012 pero incluye canciones que ya existían desde
hace diez años atrás. Solamente compuse dos o tres canciones unos meses antes
de grabar el disco. Hubo que redondear la idea, y elegir las canciones que
iban, pero ya estaba bastante armado todo. En el caso de Berretín, se grabó en
julio del año pasado, y en marzo ni tenía idea de que iba a grabar un disco. Algo que
tuvo en común con Copetín fue que como buen uruguayo, buscando de donde sacar
plata para hacer este tipo de cosas, presenté el proyecto al FONAM a último
momento, reuniendo cuatro o cinco ideas sin terminar. En ambos casos, eso
sirvió de disparador para laburar los discos. Al otro día de que presenté el
proyecto de Berretín, empecé a trabajar las canciones. También se dio que en
abril del año pasado estaba bastante cómodo de tiempo, y me puse en período de
pesca, predisponiéndome a que salieran cosas. Compuse todas las músicas en un
mes y medio. En el período entre ambos discos no había compuesto mucho, porque
no siento una presión para crear, sino que lo hago cuando tengo ganas. Grabé los temas en casa para ir moldeando las
ideas, y luego me contacté con dos socios que son Tato (Andrés) Bolognini y
Rodrigo Calzada que también grabaron en Copetín. En junio metimos seis ensayos,
y enseguida empezamos a grabar. La grabación fue bastante rápida para lo que se
acostumbra. Lo grabamos en Pink Noise,
con el capitanato de Martín Brizzolara que es un técnico espectacular, y socio
fundamental en mis dos discos. Hay veces
que uno está tan adentro de la cuestión que se marea un poco, y está bueno
tener un ida y vuelta con alguien. En ambos discos, esa persona fue Martín.
Además fue el arquitecto de sonido en los dos trabajos, y agregó un componente
estético muy importante”.
¿CÓMO TUVO LUGAR EL PROCESO DE SELECCIÓN DE
LAS CANCIONES PARA “BERRETÍN”?
“En Berretín fue sencillo. Me propuse
componer cierta cantidad de temas para grabar el disco. Mi proceso de selección
se da en el momento de componer. Si no me gusta como vengo redondeando a la
idea, no la considero”.
¿CON QUÉ SE VA A ENCONTRAR LA GENTE ESTE
VIERNES?
“Este viernes se va a encontrar con un grupo
de tremendos músicos uruguayos. Tengo la suerte de haber nacido en Uruguay, y
estar en contacto con músicos increíbles que podrían estar tocando en otros
lugares del mundo con los artistas más importantes y populares que uno puede
llegar a admirar. Acá como es todo muy cercano, tenés la oportunidad de
conocerte con gente, e incluso entablar una amistad y afinidad musical. No los voy a nombrar porque son 27.
Son músicos que han sido muy importantes en los últimos 25 años de la Música
Popular Uruguaya. Hay mucha diversidad de instrumentos; vientos, tambores, contrabajo
(contrabajo), cuerdas, violonchelo, coros murgueros y coros no murgueros,
voces masculinas y femeninas, músicas instrumentales y cantadas”.
SI TU CARRERA ARTÍSTICA FUERA UNA FOTO,
¿QUÉ HABRÍA EN ELLA?
“Si fuera una foto, tendrían que aparecer
mi padre y mi madre. También varios de los compañeros con los que he compartido
y han sido influencias que me marcaron mucho como los Once Tiros, al igual que
Felipe Castro, Damián Dewailly, Pa’ntrar en Calor. Mi compañera, Paulina,
debería estar. Edén Iturrioz, que fue el primero que me invitó a salir en una murga. Dos hermanos musicales como
los Bolognini, Tato y Santi, con quienes sigo tocando al día de hoy. Muchos
músicos que conocí en la Escuela Universitaria de Música. En fin, tendría que
aparecer mucha gente”.
¿HAY ALGO QUE TENGAS PENDIENTE EN TU
CARRERA?
“Todo queda pendiente. Nunca va a terminar
de haber cosas pendientes. Esto se trata de ir descubriendo cosas. Uno tiene
una inquietud, y va detrás de ella, una vez que lograste lo que querías, pasás
a tener otra inquietud. Me encantaría tocar con cualquiera de los músicos que te
nombré. También viajar mucho, y conocer músicos en el exterior, pero ir y
volver. No he viajado tanto, pero he estado algunos meses en otros lugares.
Siempre uno estando acá dice “¡Qué lindo sería vivir en otro lado!”, pero
después te das cuenta que extrañás algo que hay acá que no hay en ningún otro
lugar. Ya el hecho de tocar con músicos uruguayos es una diferencia, porque hay
una sensibilidad distinta. Además los géneros musicales que se tocan acá, son
irreproducibles en otras partes del mundo. El lugar para vivir y hacer música
es acá”.
MIRÁ EL SPOT PUBLICITARIO DEL SHOW DE ESTE VIERNES EN LA SALA "HUGO BALZO" DEL SODRE:
