domingo, 2 de abril de 2017

 ABUELA COCA




En muchas familias se oye decir “No hay como el tuco de la abuela”, porque tiene ese gustito especial y distintivo que alegra el paladar, y despierta muchas sensaciones. La escena musical uruguaya es portadora de un “tuco” bastante particular; una mezcla de géneros musicales que viene preparándose hace 25 años, y que ha sido degustada por miles de personas en nuestro país, y fuera de fronteras. En este caso, no se trata de cualquier abuela, sino de la "Abuela Coca”, que se encuentra abocada a los festejos de su cuarto de siglo de existencia, y se ha transformado en un grupo de referencia para las nuevas generaciones que han crecido acompañadas por su arte. Alfredo “Chole” Gianotti, fundador, y uno de los front man de la banda, se refirió a este extenso recorrido por un camino de  “grandes praderas”, pero también de “picos nevados”, inmerso en un proyecto con el que ha convivido “la mitad de su vida”.

¿CÓMO SURGE TU VÍNCULO CON LA MÚSICA?

“Mi hogar era una casa de padres italianos, y cualquier excusa servía para festejar. Toda la familia venía, y guitarreaba, cantábamos. Entonces desde niño se despertó el entusiasmo por la música. En la adolescencia empiezo a aprender música realmente, y cuando entré a la Escuela de Música descubrí que era mi vocación. Mis hermanos tocaban guitarra y cantaban muy bien, y yo los acompañaba con percusión. El oído musical fue creándose de a poco. Tenía una capacidad de armonía compositiva, y lo adquirido casi jugando, fue perfeccionándose con el estudio y la técnica. Después la cancha te la dan los ensayos y los toques, y vas mejorando tu vocalización y afinación, errándole y luego embocándole. Cuando entrás al estudio, la carrera te va profesionalizando”.

¿CÓMO NACE EL PROYECTO DE “ABUELA COCA”?

“Cuando empecé a componer, y tuve ganas de armar una banda, fue como un juego. Participé en varias, y luego armé “Congo Bongo”, que hoy por hoy es “El Congo”, banda de reggae que tiene más de treinta años. Siguiendo la búsqueda, en 1991, con la idea de armar algo mestizo, y una fusión de estilos, nació  "Abuela Coca”. Pero fue como un divertimento, y la necesidad de jóvenes para juntarse a expresar algo. Estamos hablando de 25 años atrás. En ese momento hacía poco que se había salido de la dictadura, etapa en la que hubo, mucha represión y poca libertad. Entonces para nosotros era necesario juntarnos, y decir las cosas que teníamos para decir. Se fue dando todo lúdicamente, y creciendo ese espíritu musical de trabajo colectivo. Con los años se transformó en una banda profesional que tuvo que grabar discos, tener una razón social, y después nos dimos cuenta que formábamos parte del mercado, firmamos contratos internacionales, hicimos giras, y te llamaban desde Alemania y Cuba, por ejemplo”.

“VIVIR LOS SUEÑOS”

“Siempre digo que hay que vivir los sueños, porque se hacen realidad. Estoy viviendo mi sueño, que era tener una banda de rock, y poder tocar y vivir de la música. Siempre le digo eso a los gurises que estudian conmigo”.

¿A QUÉ SE DEBE LA MIXTURA DE GÉNEROS MUSICALES EN EL SONIDO DE LA BANDA?

“Se dio naturalmente porque somos una sociedad mestiza, en la que hay descendientes de indígenas, y de esclavos africanos que vinieron y se independizaron acá. Hay descendientes de italianos que huyeron de la guerra, españoles que huyeron del franquismo. ¡Hay  tantas culturas desparramadas en Uruguay! Inclusive los españoles que estaban en la Banda Oriental se mestizaban con los charrúas, y dieron vida a una nueva raza. En la música está ese mismo mestizaje. Desde la milonga, hasta el candombe, todo viene de algún lado y se mezcla con el sonido de acá. Me sentía identificado con una música que mestizara nuestro sonido. Que aparezca el candombe y la murga, pero también el Hip Hop y el Reggae. La Abuela Coca es una mezcla de estilos. Nosotros le decimos “tuco”, porque es como una mezcla de sabores, y todos los tucos son diferentes. Congo Bongo es una banda netamente de reggae, que es un folklore jamaiquino. Pero necesitaba un escape compositivo, y Abuela Coca fue eso”.

¿QUIÉNES SON TUS REFERENTES MUSICALES?

“Uno es una esponja y a veces no se da cuenta. Por lo general trato de escuchar música de afuera lo menos posible, para no hacer una música “contaminada”. Tengo mis grandes eferentes en la música. A veces voy inconscientemente a ellos cuando estoy componiendo. Bob Dylan, Bob Marley, Peter Tosh, Alfredo Zitarrosa, Mercedes Sosa, Carlos Gardel, Daft Punk, Sublime, Nirvana, The Beatles, The Rolling Stones, Rúben Rada. Siempre hago un paralelismo con escuchar radio, porque ahí te pasan de todo un poco. Uno empieza a escuchar artistas, y ver cuáles le gustan, y cuáles no. En mis canciones trato de acercarme al pluralismo musical de la radio”.

¿CÓMO TE TOMÁS EL TRABAJO DE COMPONER?

“Antes era con papel, lápiz y guitarra o piano, y hoy tenés a la tecnología. Me gusta mucho la composición espontánea, que en la mayoría de los casos tenés que consultar si lo que creaste se parece a algo. Utilizo todas las fórmulas. También compongo una música y la grabo con la computadora, y en los ratos le voy poniendo letra. A veces tengo la idea bastante clara en el cerebro, y la canción sale directamente. Hay procesos de canciones que quedan por la mitad, y terminan luego de unos años. También está el tiempo en el que no te sale nada, y queda la hoja en blanco. Aprendí a dominar todos esos momentos, y hacer muchas canciones cuando se dan los períodos creativos, para compensar cuando hay sequía. Me gusta tener mucho material, para ver qué queda mejor con qué, e ir seleccionando y descartando cosas. La creatividad es algo mágico que aparece desde el querer decir algo, y terminás siendo como una antena que capta, recibe, y difunde ese contenido hacia afuera. Los momentos y las situaciones son los que te brindan ese contenido. La creación de una canción es como una terapia”.

LA IMPORTANCIA DE DECIR

“El rockero en su concepto hacen muchas canciones de amor, pero también tiene su crítica. El Rock and Roll siempre fue crítico, tanto constructivo como destructivo. Es importante que la música sea la voz de la generación a la cual representa. Hago énfasis en eso, porque estamos mal ecológicamente, por ejemplo, y hay que llegar a distintos oídos para incentivar un cambio en la sociedad. En el último tema de La Abuela Coca, “Patoteros sin exceso”, se habla de esas cosas. Habla de que nos están cambiando la comida, están trabajando con la semilla transgénica, y entonces, ¿qué es lo que van a comer las generaciones venideras?. Hago canciones de amor, y es divino, me hace bien hablar de eso, pero no me olvido de que hay que reivindicar distintos conceptos, y criticar las cosas malas que hacemos. La música es un buen vehículo para llegar a todos lados. Es importante que las nuevas bandas le den importancia al texto en sus canciones”.

“EL PODER DE LA CANCIÓN”

“Llegamos a tocar a Austria. Un mexicano y un austríaco que vivían allí,  habían conocido a La Abuela Coca por Internet. Una canción de la banda terminó siendo su himno de vida. El mexicano tenía muchos problemas de trabajo. Era cafetero de un tren que iba de Austria a Suiza. Todas las mañanas escuchaba el tema para que le ayudara a salir adelante. ¿Cómo te vas a imaginar que con una canción creada en la cocina o en el cuarto de tu casa, originás eso?. Encima cuando vas para allá, los tipos te cantan la canción como pueden, y te cuentan su historia, haciéndote pasar un momento alucinante. Ahí ves el poder de la canción”.

¿QUÉ DISCO DE LA BANDA RESULTA EL MÁS SIGNIFICATIVO PARA VOS?

“He grabado unos doce discos, y he participado en más de treinta discos. Todos tienen algo. Siempre uno se acuerda de sus primeras experiencias. El primer disco de “Congo Bongo” fue muy fuerte, porque no sabíamos ni cómo hacerlo. Y el disco de La Abuela Coca que recuerdo con más cariño es “El Ritmo del Barrio” (2001), que lo grabamos después de haber firmado contrato con Sony Music. Luego decidimos no seguir trabajando con esa multinacional, y armamos nuestro propio estudio y sello discográfico. Salimos con una producción independiente, y eso fue lo que nos abrió más puertas. Optamos por el camino más largo, pero también era el más seguro. Quizás lo más cómodo hubiese sido que la multinacional nos financiara toda nuestra carrera, pero lo que finalmente hicimos fue lo más honesto para con nosotros mismos. Podríamos haber ganado más dinero de la otra manera, pero nos íbamos a sentir ladrones, ganando plata por hacer algo que no nos gustaba, y no tenía un corazón. Fue algo arriesgado, pero acertado. Pegábamos los afiches en la calle, y repartíamos los discos. Esa bola fue creciendo, y la gente lo fue sintiendo como algo transparente. Ese disco fue el que nos catapultó afuera del Uruguay. Es un disco bisagra dentro de La Abuela Coca, y es referente para otras bandas también. Vas a distintos lugares del mundo, y lo reconocen como un disco influyente. Por eso para mí es el más importante”.

¿PENSÁS QUE ESA HONESTIDAD QUE CARACTERIZA A LA BANDA, INFLUYE PARA QUE EL PROYECTO CONTINÚE?

“Pienso que sí. Si estamos hace 25 años es por la necesidad de encontrarnos y hacer cosas. No ganamos miles de dólares por mes. Aparte seguimos teniendo nuestros trabajos. "Abuela Coca" es una banda independiente que invierte desde los bolsillos de sus integrantes, y no hay ninguna multinacional que ponga plata por nosotros. A veces licitamos, como estamos haciendo con MMG (Montevideo Music Group) que es el sello que licencia nuestras obras, y las edita, pero es una co- producción. Eso nos da credibilidad, y la necesidad de salir adelante. Es nuestro proyecto. Si algo es tuyo, lo vas a cuidar más. No solo es mi proyecto, si no el de Andrea (Viera), Gonzalo (Brown), Paulo (Zuloaga), y (Martín) Morón, etc. Somos una cooperativa”.

¿QUÉ SIGNIFICA LA BANDA PARA VOS?

“Familia, vida, amigos, aprendizaje, alegrías, tristezas, etc. Es la mitad de mi vida. La música es todo. No sé si podría vivir sin la música, y Abuela Coca es uno de los proyectos más importantes que mi vida musical involucra”.

SI “LA ABUELA COCA” FUERA UNA FOTO, ¿QUÉ HABRÍA EN ELLA?


“Habría de todo. Puede ser una foto en donde haya un pico nevado, o una pradera bien verde, o un desierto, o un gran océano. Pasamos por desiertos, grandes praderas, fríos de picos nevados, y grandes océanos de agua cristalina. Así es la vida. Estás bien, mal, más o menos y súper. En este momento la Abuela se encuentra súper. Hemos grabado un disco por los 25 años, que va a salir a la venta como disco y DVD en muy poco tiempo. Estamos terminando los detalles. A su vez, este disco impulsa un nuevo disco que estamos componiendo, y que sale a fin de año. Nos vamos a presentar en Montevideo, Argentina, vamos a volver a España. La banda está con una actividad intensa, por eso está “súper”, en ese océano, divirtiéndose. Pero sabemos que así como pasan las estaciones, van cambiando los momentos de la banda. Depende mucho del momento por el que está pasando el país también. Ahora estamos en un momento bueno tanto para la música popular, como para el rock, y lo tropical. También para los espectáculos que brindan artistas internacionales en el Uruguay. Hay un buen momento cultural. Al haber más posibilidades de tocar, la banda está más activa, y en constante evolución que surge de la práctica de estar tocando todo el tiempo en vivo”. 

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