ABUELA COCA
En muchas familias se oye decir “No hay como el tuco de la
abuela”, porque tiene ese gustito especial y distintivo que alegra el paladar,
y despierta muchas sensaciones. La escena musical uruguaya es portadora de un “tuco”
bastante particular; una mezcla de géneros musicales que viene preparándose
hace 25 años, y que ha sido degustada por miles de personas en nuestro país, y
fuera de fronteras. En este caso, no se trata de cualquier abuela, sino de la "Abuela Coca”, que se encuentra abocada a los festejos de su cuarto de siglo de
existencia, y se ha transformado en un grupo de referencia para las nuevas
generaciones que han crecido acompañadas por su arte. Alfredo “Chole” Gianotti,
fundador, y uno de los front man de la banda, se refirió a este extenso
recorrido por un camino de “grandes
praderas”, pero también de “picos nevados”, inmerso en un proyecto con el que
ha convivido “la mitad de su vida”.
¿CÓMO SURGE TU VÍNCULO CON LA MÚSICA?
“Mi hogar era una casa de padres italianos, y cualquier
excusa servía para festejar. Toda la familia venía, y guitarreaba, cantábamos.
Entonces desde niño se despertó el entusiasmo por la música. En la adolescencia
empiezo a aprender música realmente, y cuando entré a la Escuela de Música
descubrí que era mi vocación. Mis hermanos tocaban guitarra y cantaban muy
bien, y yo los acompañaba con percusión. El oído musical fue creándose de a
poco. Tenía una capacidad de armonía compositiva, y lo adquirido casi jugando,
fue perfeccionándose con el estudio y la técnica. Después la cancha te la dan
los ensayos y los toques, y vas mejorando tu vocalización y afinación,
errándole y luego embocándole. Cuando entrás al estudio, la carrera te va
profesionalizando”.
¿CÓMO NACE EL PROYECTO DE “ABUELA COCA”?
“Cuando empecé a componer, y tuve ganas de armar una banda,
fue como un juego. Participé en varias, y luego armé “Congo Bongo”, que hoy por
hoy es “El Congo”, banda de reggae que tiene más de treinta años. Siguiendo la
búsqueda, en 1991, con la idea de armar algo mestizo, y una fusión de estilos,
nació "Abuela Coca”. Pero fue como un divertimento, y la necesidad de jóvenes
para juntarse a expresar algo. Estamos hablando de 25 años atrás. En ese
momento hacía poco que se había salido de la dictadura, etapa en la que hubo,
mucha represión y poca libertad. Entonces para nosotros era necesario
juntarnos, y decir las cosas que teníamos para decir. Se fue dando todo
lúdicamente, y creciendo ese espíritu musical de trabajo colectivo. Con los
años se transformó en una banda profesional que tuvo que grabar discos, tener
una razón social, y después nos dimos cuenta que formábamos parte del mercado,
firmamos contratos internacionales, hicimos giras, y te llamaban desde Alemania
y Cuba, por ejemplo”.
“VIVIR LOS SUEÑOS”
“Siempre digo que hay que vivir los sueños, porque se hacen
realidad. Estoy viviendo mi sueño, que era tener una banda de rock, y poder
tocar y vivir de la música. Siempre le digo eso a los gurises que estudian
conmigo”.
¿A QUÉ SE DEBE LA MIXTURA DE GÉNEROS MUSICALES EN EL SONIDO
DE LA BANDA?
“Se dio naturalmente porque somos una sociedad mestiza, en
la que hay descendientes de indígenas, y de esclavos africanos que vinieron y
se independizaron acá. Hay descendientes de italianos que huyeron de la guerra,
españoles que huyeron del franquismo. ¡Hay
tantas culturas desparramadas en Uruguay! Inclusive los españoles que estaban
en la Banda Oriental se mestizaban con los charrúas, y dieron vida a una nueva
raza. En la música está ese mismo mestizaje. Desde la milonga, hasta el
candombe, todo viene de algún lado y se mezcla con el sonido de acá. Me sentía
identificado con una música que mestizara nuestro sonido. Que aparezca el
candombe y la murga, pero también el Hip Hop y el Reggae. La Abuela Coca es una
mezcla de estilos. Nosotros le decimos “tuco”, porque es como una mezcla de
sabores, y todos los tucos son diferentes. Congo Bongo es una banda netamente
de reggae, que es un folklore jamaiquino. Pero necesitaba un escape
compositivo, y Abuela Coca fue eso”.
¿QUIÉNES SON TUS REFERENTES MUSICALES?
“Uno es una esponja y a veces no se da cuenta. Por lo
general trato de escuchar música de afuera lo menos posible, para no hacer una
música “contaminada”. Tengo mis grandes eferentes en la música. A veces voy
inconscientemente a ellos cuando estoy componiendo. Bob Dylan, Bob Marley,
Peter Tosh, Alfredo Zitarrosa, Mercedes Sosa, Carlos Gardel, Daft Punk,
Sublime, Nirvana, The Beatles, The Rolling Stones, Rúben Rada. Siempre hago un
paralelismo con escuchar radio, porque ahí te pasan de todo un poco. Uno empieza
a escuchar artistas, y ver cuáles le gustan, y cuáles no. En mis canciones
trato de acercarme al pluralismo musical de la radio”.
¿CÓMO TE TOMÁS EL TRABAJO DE COMPONER?
“Antes era con papel, lápiz y guitarra o piano, y hoy tenés
a la tecnología. Me gusta mucho la composición espontánea, que en la mayoría de
los casos tenés que consultar si lo que creaste se parece a algo. Utilizo todas
las fórmulas. También compongo una música y la grabo con la computadora, y en
los ratos le voy poniendo letra. A veces tengo la idea bastante clara en el
cerebro, y la canción sale directamente. Hay procesos de canciones que quedan
por la mitad, y terminan luego de unos años. También está el tiempo en el que
no te sale nada, y queda la hoja en blanco. Aprendí a dominar todos esos
momentos, y hacer muchas canciones cuando se dan los períodos creativos, para
compensar cuando hay sequía. Me gusta tener mucho material, para ver qué queda
mejor con qué, e ir seleccionando y descartando cosas. La creatividad es algo
mágico que aparece desde el querer decir algo, y terminás siendo como una
antena que capta, recibe, y difunde ese contenido hacia afuera. Los momentos y
las situaciones son los que te brindan ese contenido. La creación de una
canción es como una terapia”.
LA IMPORTANCIA DE DECIR
“El rockero en su concepto hacen muchas canciones de amor,
pero también tiene su crítica. El Rock and Roll siempre fue crítico, tanto
constructivo como destructivo. Es importante que la música sea la voz de la
generación a la cual representa. Hago énfasis en eso, porque estamos mal
ecológicamente, por ejemplo, y hay que llegar a distintos oídos para incentivar
un cambio en la sociedad. En el último tema de La Abuela Coca, “Patoteros sin
exceso”, se habla de esas cosas. Habla de que nos están cambiando la comida,
están trabajando con la semilla transgénica, y entonces, ¿qué es lo que van a
comer las generaciones venideras?. Hago canciones de amor, y es divino, me hace
bien hablar de eso, pero no me olvido de que hay que reivindicar distintos
conceptos, y criticar las cosas malas que hacemos. La música es un buen vehículo
para llegar a todos lados. Es importante que las nuevas bandas le den importancia
al texto en sus canciones”.
“EL PODER DE LA CANCIÓN”
“Llegamos a tocar a Austria. Un mexicano y un austríaco que
vivían allí, habían conocido a La Abuela
Coca por Internet. Una canción de la banda terminó siendo su himno de vida. El
mexicano tenía muchos problemas de trabajo. Era cafetero de un tren que iba de
Austria a Suiza. Todas las mañanas escuchaba el tema para que le ayudara a
salir adelante. ¿Cómo te vas a imaginar que con una canción creada en la cocina
o en el cuarto de tu casa, originás eso?. Encima cuando vas para allá, los
tipos te cantan la canción como pueden, y te cuentan su historia, haciéndote
pasar un momento alucinante. Ahí ves el poder de la canción”.
¿QUÉ DISCO DE LA BANDA RESULTA EL MÁS SIGNIFICATIVO PARA
VOS?
“He grabado unos doce discos, y he participado en más de
treinta discos. Todos tienen algo. Siempre uno se acuerda de sus primeras
experiencias. El primer disco de “Congo Bongo” fue muy fuerte, porque no
sabíamos ni cómo hacerlo. Y el disco de La Abuela Coca que recuerdo con más
cariño es “El Ritmo del Barrio” (2001), que lo grabamos después de haber
firmado contrato con Sony Music. Luego decidimos no seguir trabajando con esa
multinacional, y armamos nuestro propio estudio y sello discográfico. Salimos
con una producción independiente, y eso fue lo que nos abrió más puertas.
Optamos por el camino más largo, pero también era el más seguro. Quizás lo más
cómodo hubiese sido que la multinacional nos financiara toda nuestra carrera,
pero lo que finalmente hicimos fue lo más honesto para con nosotros mismos.
Podríamos haber ganado más dinero de la otra manera, pero nos íbamos a sentir
ladrones, ganando plata por hacer algo que no nos gustaba, y no tenía un
corazón. Fue algo arriesgado, pero acertado. Pegábamos los afiches en la calle,
y repartíamos los discos. Esa bola fue creciendo, y la gente lo fue sintiendo
como algo transparente. Ese disco fue el que nos catapultó afuera del Uruguay.
Es un disco bisagra dentro de La Abuela Coca, y es referente para otras bandas
también. Vas a distintos lugares del mundo, y lo reconocen como un disco
influyente. Por eso para mí es el más importante”.
¿PENSÁS QUE ESA HONESTIDAD QUE CARACTERIZA A LA BANDA,
INFLUYE PARA QUE EL PROYECTO CONTINÚE?
“Pienso que sí. Si estamos hace 25 años es por la necesidad
de encontrarnos y hacer cosas. No ganamos miles de dólares por mes. Aparte
seguimos teniendo nuestros trabajos. "Abuela Coca" es una banda independiente
que invierte desde los bolsillos de sus integrantes, y no hay ninguna
multinacional que ponga plata por nosotros. A veces licitamos, como estamos
haciendo con MMG (Montevideo Music Group) que es el sello que licencia nuestras obras, y las edita, pero
es una co- producción. Eso nos da credibilidad, y la necesidad de salir
adelante. Es nuestro proyecto. Si algo es tuyo, lo vas a cuidar más. No solo es
mi proyecto, si no el de Andrea (Viera), Gonzalo (Brown), Paulo (Zuloaga), y (Martín) Morón, etc. Somos una
cooperativa”.
¿QUÉ SIGNIFICA LA BANDA PARA VOS?
“Familia, vida, amigos, aprendizaje, alegrías, tristezas,
etc. Es la mitad de mi vida. La música es todo. No sé si podría vivir sin la
música, y Abuela Coca es uno de los proyectos más importantes que mi vida
musical involucra”.
SI “LA ABUELA COCA” FUERA UNA FOTO, ¿QUÉ HABRÍA EN ELLA?
“Habría de todo. Puede ser una foto en donde haya un pico
nevado, o una pradera bien verde, o un desierto, o un gran océano. Pasamos por
desiertos, grandes praderas, fríos de picos nevados, y grandes océanos de agua
cristalina. Así es la vida. Estás bien, mal, más o menos y súper. En este
momento la Abuela se encuentra súper. Hemos grabado un disco por los 25 años,
que va a salir a la venta como disco y DVD en muy poco tiempo. Estamos
terminando los detalles. A su vez, este disco impulsa un nuevo disco que estamos
componiendo, y que sale a fin de año. Nos vamos a presentar en Montevideo,
Argentina, vamos a volver a España. La banda está con una actividad intensa,
por eso está “súper”, en ese océano, divirtiéndose. Pero sabemos que así como
pasan las estaciones, van cambiando los momentos de la banda. Depende mucho del
momento por el que está pasando el país también. Ahora estamos en un momento
bueno tanto para la música popular, como para el rock, y lo tropical. También
para los espectáculos que brindan artistas internacionales en el Uruguay. Hay
un buen momento cultural. Al haber más posibilidades de tocar, la banda está
más activa, y en constante evolución que surge de la práctica de estar tocando
todo el tiempo en vivo”.
