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jueves, 15 de diciembre de 2016

LA ZUBIKARAY





Con algunos “toques de barro”, pero con la algarabía de lo festivo, surgió este proyecto musical desde amigos que viven en dos ciudades hermanas, como lo son La Paz, y Las Piedras en el departamento de Canelones. Su música invita al público a dejarse llevar por ritmos como la cumbia, plena, y guaracha, con apariciones sorpresivas de Rock And Roll. Las letras merodean por lo pintoresco de las situaciones cotidianas, y las noches largas; y desde lo estético la banda mantiene un código que transmite simpatía y mucho color. “Ay!, ay!, ay!, esta noche”, es una de las canciones que forman parte del repertorio de “La Zubikaray”, y en pocos días aparecerá su videoclip en las redes sociales, como material audiovisual exclusivo. José Varela (Voz), Marcel Pronk (Guitarra), Matías Izaguirre (Bajo), Juan Pablo Valentini (Saxo y Coros), Joaquín Novo (Flauta Traversa y Coros), Ignacio Gancio (Güiro y Coros), Javier Meneses (Congas), y Santiago Recalde (Batería), componen esta banda.  Algunos de los integrantes tuvieron la deferencia de compartir un rato de charla.

¿CÓMO NACE LA BANDA, Y CUÁL ES EL ORÍGEN DEL NOMBRE?

JOSÉ: “Con Joaco (Novo), dijimos: “Vamos a hacer una banda”. Ahí empezamos a llamar a todos los amigos que estaban haciendo música. Ya teníamos algunos temas, y se fue gestando todo. En los ensayos se fue formando una identidad. Necesitábamos hacer algo, porque  nos conocemos hace años. Veíamos que a la gente le faltaba un poco de baile también”. “Zubikaray” es el apellido de un ex arquero de la Real Sociedad (Club de fútbol de España). El nombre surge porque estábamos jugando al Play Station con amigos, en una de esas noches que son largas, Jugábamos un campeonato de fútbol por un premio, y uno de los que jugó la final competía en el juego con la Real Sociedad, y empatando salía campeón. Ese mismo jugador arrancó perdiendo el partido, y logró empatarlo en el minuto 90. Ya era campeón. Pero a los 92 minutos le cobran un penal en contra. Ahí fue cuando el arquero “Zubikaray”, atajó el penal, y ese jugador se quedó con el campeonato. Enseguida gritó “Zubikaray y La Merezunda, nomá!”. Y ahí quedó “Zubikaray” como nombre de la banda”.

¿CÓMO SE DA EL ARMADO DEL REPERTORIO?

JOSÉ: “Llevamos maquetas de las canciones a los ensayos, y ahí se van transformando. Podemos hacer un tema, y de repente cambia toda la letra y queda solo la música o viceversa. Todo lo hacemos en comisión, pero todos somos parte de las comisiones. Nos preguntamos entre nosotros qué le cambiaríamos a los temas”.

IGNACIO: “Yo participé en el armado de una de las canciones. Joaco llegó, y nos dijo “armé esto”. Sacó la viola y se puso a cantar el tema, y a partir de eso ya Santi (Recalde) le metió tal cosa, dijimos “Acá van vientos”, y pasó que la tocamos así en el ensayo, y al ensayo siguiente se nos ocurrieron más ideas para otras partes del tema. En pocos ensayos se fue armando todo”.

“HASTA LOS ERRORES SE DISFRUTAN”

IGNACIO: “Hay mucha química entre el público y lo que pasa arriba del escenario. Es la primera vez que me pasa de sentir eso con un grupo. Cuando estás ahí arriba, lo disfrutás, y eso es lo más importante. Vos podés ensayar y decir “Acá va esto, y acá va lo otro”, pero después en el toque pasan otras cosas que hacen que disfrutes más lo que hacés. Hasta los errores se disfrutan. Cuando estás disfrutando de algo que estás haciendo arriba del escenario, la gente lo absorbe y sin pensarlo, lo disfruta también”.

MATÍAS: “Esa química no se da siempre. He tocado con otra gente, y cuando algo se va del libreto quedan todos mirando para todos lados. Y acá pasa que con una mirada con el compañero ya sabés hacia dónde tenés que ir. Muchos de los que integramos la banda, ya nos conocemos de otros lados”.

¿CÓMO DEFINIRÍAN EL SONIDO DE LA BANDA PARA ALGUIEN QUE TODAVÍA NO ESCUCHÓ A “LA ZUBIKARAY”?

MATÍAS: “El sonido de la banda es una fusión. La base es cumbia, pero también hacemos otros estilos”.

JOSÉ: “Hay una moda de esta música que está surgiendo. Hay muchas bandas que utilizan el recurso tropical para bajar un poco la intensidad del tema, y mover a la gente. En nuestro caso es al revés, abusamos del recurso tropical, y hacemos Rock And Roll por momentos. El sonido tiene una identidad propia”.

LA IMPORTANCIA DE LA ESCENA

JOSÉ: “Siempre me gustó ver a AC/DC. Una banda de rock and roll cuadrada, con tremendo voltaje, pero no se quedan parados. Siempre me copó ver cómo se mueve Angus Young. Después te terminas dando cuenta de que la gente al verte se queda quieta porque vos estás quieto. Hay músicos que se ponen nerviosos porque ven que la gente no se contagia, y ahí es cuando hay que moverse”.

¿CUÁLES SON LOS PROYECTOS VENIDEROS?

JOSÉ: “Los proyectos para el año que viene pueden ser preparar algún toque. Esto no lo hablamos todavía. Tendríamos que recaudar dinero también, porque la banda se autosustenta y lo necesita”.

IGNACIO: “Cuando disfrutás de hacer algo, querés más, y vas a buscar más. Hay un ida y vuelta con la gente todo el tiempo que te nutre. Te dan ganas de seguir haciendo lo que estás haciendo. Capaz que desde ese mismo disfrute puede surgir algún proyecto”.

MATÍAS: “Sabemos que la idea de grabar un disco va a llegar en algún momento, pero más para adelante. Hay otros escalones antes. Estaría bueno hacer una temporada en la costa, tocar más veces en Montevideo también”.

SI “LA ZUBIKARAY” FUERA UNA FOTO, ¿QUÉ HABRÍA EN ELLA?

JOSÉ: “Habría oscuridad y mucho color”.

MATÍAS: “Está bueno lo que dijo Rolo (José). Habría muchos colores, pero también lo oscuro. Estaría lo festivo pero con algunos toques de barro”.


IGNACIO: “Se me ocurre que habría mucha algarabía disfrazada”.

martes, 30 de agosto de 2016

PA'NTRAR EN CALOR




Su tercer disco, “Pilladamente Tropical”, fue lanzado el año pasado y encierra “una sinfonía de canciones con distintas historias”. La banda que se formó para hacer covers, no solo fue dándole vida a un repertorio genuino, sino que también a una identidad musical. “Con el correr del tiempo fueron variando los músicos, y mutando el sonido”, cuenta el entrevistado, una de las voces principales. Actualmente deleitan a un público muy heterogéneo en edades, llevando consigo la “uruguayez” de los textos, acompañada por la base rítmica centroamericana que fue definiéndose con más claridad en estos últimos años, a través de distintos géneros. “Pa’ntrar en Calor” está haciéndose un camino en la escena musical de nuestro país, con un objetivo claro: “Tratar de llegar a gente que aún no nos conoce, o no nos ha escuchado nunca”. Un viernes cualquiera de agosto, y con el mate de por medio, Damián Dewailly tuvo la amable disposición de compartir una charla que transitó por distintos lugares.

“ASÍ SE FUE ARMANDO EL ASUNTO”

“Nació a fines del 2004, principios del 2005. Fue una iniciativa de Felipe Castro. En ese entonces Gastón Angiolini, Felipe y yo salíamos en la murga Falta y Resto. Yo venía saliendo en una banda que había formado con amigos durante los años anteriores. Queríamos hacer algo distinto a la murga. El nombre lo tiró Felipe, le surgió, y directamente quedó. Primero hacíamos covers de músicos que nos gustaban a los tres. No teníamos ninguna composición hecha para la banda. Hacíamos temas de Ruben Rada, Luís Alberto Spinetta, Charly García, etc. En su momento estaba Andrés Vázquez,  también murguista y guitarrista de la banda, que le daba un toque más rockero a las versiones. Él llamó a Federico Olmos, que fue el primer bajista, y luego llamé a dos amigos. Vinieron el percusionista, Nicolás Antunez, y también Lucas Lessa, músico y trompetista que estudiaba conmigo en la Universidad de Música. Ahí ya había una base de cuatro o cinco músicos como para juntarnos a ensayar y que sonara algo. Así se fue armando el asunto”.

¿CUÁLES SON LAS INFLUENCIAS DE LA BANDA?

“La influencia del nacimiento de la banda es la música uruguaya. Lo que se rescata aún de esos inicios son los textos, que siempre reflejaron el diario vivir de cada uno de nosotros. Por más que toquemos cumbia colombiana o salsa, la uruguayez se ve en las letras. Después, Ruben Blades siempre fue el propulsor de lo que son los textos y las bases rítmicas. De la música nacional, Ruben Rada, Eduardo Mateo, y Fernando Cabrera, ya nos venían marcando desde hace un tiempo. Con el correr del tiempo fueron variando los músicos, y mutando el sonido. Cambiamos de bajista, y guitarrista, se sumó un baterista, y un trombonista, y ya hubo dos pianos y un acordeón. Esto último hizo que surgiera la cumbia, tocada al estilo colombiano. Con patrones rítmicos distintos a lo que es la cumbia tropical uruguaya. Influyó también Juan Luis Guerra y el jazz latino, que algunos percusionistas de la banda ya lo venían tocando en grupos en los que habían estado. Eso nos permitió jugar un poco más musicalmente. Se fue juntando toda esa gran bolsa con estilos musicales, e influencias, a la que llamamos “Guiso”, como fue titulado nuestro segundo disco”.

AL ESCUCHAR LAS CANCIONES, ¿QUÉ ES LO QUE TE HACE DECIR “ESTO ES PA’NTAR EN CALOR”?

“Puede ser lo que dicen los textos, y los patrones rítmicos. Esos pueden ser indicios de que lo que está sonando es Pa’ntrar en Calor. En este tercer disco, Nico Antúnez que es el timbalero, fusionó el candombe con el songo, que es un ritmo cubano. Nos lo pasó para componer y armar una base rítmica armónica encima de eso. Esa rítmica no es muy tocada, y le llamamos “Candongo”. La apuesta coral no se asemeja mucho a la murga en realidad, pero dentro de las canciones se apuesta a que suenen varias voces. No se espera al estribillo para que aparezca el coro, si no que este ya aparece en las estrofas. Eso puede ser un detalle de la banda”.

¿CÓMO VIVIERON LA EXPERIENCIA DE GRABAR “PILLADAMENTE TROPICAL” EN ARGENTINA?

 “Fue alucinante. Nos hubiese gustado quedarnos una semana. Debido a las complicaciones, y a la situación económica del momento, fuimos un fin de semana, y grabamos diez horas cada día. Salir a otro país a grabar a uno lo motiva. Encima fue a un estudio como el Romaphonic, importante por el potencial que tiene. Después pudimos lograr lo que queríamos, que era grabar todo junto, y pocos estudios tenían esa posibilidad acá. Entonces cuidamos la calidad del sonido. Nos sacamos las ganas de hacer esa inversión y grabar todas las bases rítmicas, quedando prontas todas las estructuras de los temas. Acá grabamos con Martín Brizzolara, accesorios de percusión, pianos extras, solos, coros, y voces principales, que requieren más detalle en la ejecución”.

¿CON QUÉ SE ENCUENTRA LA GENTE AL ESCUCHAR ESTE DISCO? ¿LAS EXPECTATIVAS SE CUMPLIERON?

“Las expectativas se cumplieron. Aquella gente que no nos escuchó nunca se va a encontrar con una sinfonía de canciones con distintas historias, y con una fusión de ritmos tropicales. A mi entender con un muy buen sonido también, y una buena estructura musical. Va a oír algo distinto con la salsa clásica. Terminamos re contentos con el disco. Estamos en proceso de seguir presentándolo como lo hicimos a fines del año pasado en el Teatro de Verano, y ahora a mitad de año en La Trastienda. La idea es tratar de llegar a gente que todavía no nos conoce, o no nos ha escuchado nunca”.

SABIDO ES QUE VARIOS INTEGRANTES DE LA BANDA FORMAN PARTE DE OTROS PROYECTOS. ¿EN ALGÚN MOMENTO SE PLANTEARON LA IDEA DE METERLE DE LLENO A LA BANDA?

“Muchas veces. Lo que pasa que acá es muy difícil. Uno comúnmente no trabaja solamente de la música, o si lo hace es muy raro que puedas trabajar con un proyecto solo. Siempre estuvo la idea de dedicarle el 100% de nuestro tiempo a la banda, pero hasta el momento no hemos podido hacerlo. Es algo que estaría buenísimo, y ojalá en algún momento pueda llegar”.

¿CUÁLES SON LOS PROYECTOS QUE SE  VIENEN?


“En setiembre tenemos un show benéfico en el Mercado Agrícola, y vamos a tocar en un festival de la comparsa “Valores de Ansina”. En diciembre tenemos ganas de hacer algo callejero, ya que lo venimos haciendo siempre como despedida del año. Se está armando una agendita como para ir tocando todos los meses. Tenemos la intención de ir a tocar a Buenos Aires el año que viene, y también al interior del país. Esto último ya lo hemos hecho, pero hace un año y medio que no hemos vuelto. Hay ganas de tocar”. 

Escuchá el corte de difusión del último LP de la banda, "Pilladamente Tropical". 




 

viernes, 26 de agosto de 2016

LA BANDONGA 


Un proyecto que fue mutando en cuanto a integrantes e instrumentos, pero no lo que tiene que ver con constancia y dedicación. Desde hace 10 años, La Bandonga reúne un repertorio de más de quince canciones que ha transitado por transformaciones que fueron forjando su propia identidad. Hoy se encuentran abocados a presentar suespectáculo el próximo 3 de setiembre en la sala teatro de la Escuela Experimental de Malvín, con entradas agotadas. Las raíces latinoamericanas a nivel rítmico, sumadas a una impronta anglosajona proveniente del Rock And Roll, dan lugar a la mixtura que “degenera” a la banda, es decir, hacen que no caiga en rótulos y etiquetas referentes a un género musical en particular. Dos de sus integrantes, Marcelo Márquez y Marco Faller, cedieron parte de su tiempo muy amablemente en horas previas a un ensayo pautado. Son días de mucho movimiento para “La Bandonga”, y hubo varios temas sobre la mesa.


EL ORÍGEN

MARCELO: “La Bandonga nace hace como 10 años. Vengo de Murga Joven, y conocí a un amigo que salía conmigo en la murga “A Punta y Hacha”. Teníamos la misma forma de laburo, pero nos llevábamos medio mal. Mantuvimos la amistad pese a que la murga dejó de salir. Él integraba una banda, y yo otra. El tema de conversación entre nosotros era “Qué boludos que son los de mi banda”, a ambos nos pasaba lo mismo. Llegó un momento en el que nos miramos y dijimos, bueno, vamos a hacer algo juntos entonces. Él tenía unas canciones, y yo tenía otras. Se sumó uno de los pibes que salía conmigo en la murga, y conocí a un bajista en Valizas, y armamos lo que fue como el comienzo de La Bandonga. Arrancó con la necesidad de divertirnos. Nuestra intención no era salir a tocar urgentemente. Nos juntábamos a hacer música. En un momento, este amigo mío decidió irse a vivir a España. Antes de eso grabamos un demo para que quedara un registro de lo que estábamos haciendo. Ahí nos sorprendimos, y nos dimos cuenta de que lo que estábamos haciendo estaba bueno. Luego hubo varios intentos de volver a reformarla. Se paró, y se volvió muchas veces. En un momento, salía en la murga “Japilong”, y hacíamos peñas. Me pidieron que tocara unos temas míos, y sumé a un par de personas para eso. Empezamos con un formato acústico (guitarra, cajón peruano, etc),y de a poco se fue sumando más gente, hasta llegar a ser ocho integrantes. Eso fue entre 2013 y 2014, y nos movimos mucho, hicimos dos experimentales, tocamos en boliches, etc. Luego hubo cambio de gente, y de esa formación quedamos dos personas nada más, incorporándose ocho nuevas. Ahora se incluyeron vientos también, batería, etc”.

A RAÍZ DE TODOS ESTOS CAMBIOS, ¿HA MUTADO EL SONIDO DE LA BANDA?

MARCELO: “El sonido cambió. Se agregaron una cantidad de instrumentos al proyecto inicial. El quiebre más grande fue la inclusión de la batería americana, que le dio un sonido de banda. También, a la hora del sonido, cambia dependiendo de quién ejecute el instrumento. Cada uno de los que ha pasado por la banda, lo ha ejecutado de distinta manera, y poniéndole su sello personal”.

MARCO: “Hay chiches como el bandoneón en algún tipo de canciones. Eso está bueno porque le da un toque muy peculiar al sonido de la banda. A su vez, me retrotrae a algo que no se escucha muy a menudo actualmente. Ese instrumento atrapa un determinado rincón de la cabeza musical, que otras bandas no lo tienen. Se mezcla fácilmente con todos los demás instrumentos”.

¿SE IDENTIFICAN CON ALGÚN GÉNERO MUSICAL?

MARCELO: “La banda son canciones. Las canciones son de cualquier género. Hay una intención, igual. La música que hacemos tiene raíces de ritmos latinoamericanos como la murga,  el candombe, la cumbia, la salsa, aunque se toca rock and roll también, milonga, tango, ská. La guitarra eléctrica y la batería americana le dan ese toque anglosajón. No es lo mismo tocar un ritmo de murga con batería americana, por ejemplo. Es una mixtura. Recuerdo una frase de Kevin Johansen que dice sobre su música, y es: “soy un degenerado”. Nosotros tomamos lo que hacemos de esa forma, no tenemos género. Mucho de lo que hacemos puede sonar a murga porque la mayoría viene de ahí, y nos ha costado salir de eso. La banda está compuesta por gente de distinto palo, y eso se refleja”.

MARCO: “Hay canciones que tienen muchos años, y ya suenan de determinada forma. Más allá de la impronta que cada uno le va poniendo”.

EL REPERTORIO

MARCELO: “Fui el que armó la banda, y ya había un set de canciones, como 16 o 17. Ahora se está dando que gente que está en la banda, mecha sus canciones. La canción es una base. Después se van tirando los ritmos. Hay una idea inicial, pero capaz que la canción termina siendo otra cosa. He tocado estas canciones con 20 personas distintas. Con cuatro bajistas distintos, y cada uno le ha aportado su cosa a los temas, por ejemplo. Al final se arma como un mix de lo que le fue dejando cada uno al tema, y se va dando una transformación. Nos pasa con los vientos. Las canciones no estaban pensadas con arreglos de vientos, y se van inventando sobre la marcha”.

MARCO: “Tengo dos años en la banda. Cuando llegué. había canciones que se tocaban de una forma. Pero eso mismo fue cambiando a medida que fue entrando otra gente. Hoy estoy cambiando bajos que en un momento se tocaban de otra manera. La banda se tiene que amoldar a los nuevos arreglos que nacen a raíz de la implementación de otros instrumentos. Al haber ensayos separados de distintos instrumentos, siempre hacemos un ensayo general con toda la banda. Ahí es cuando te encontrás con todos tus compañeros, y surgen cambios. Hay una comunicación que se da con la mirada, al punto que parece que esas cosas se hubieran ensayado”.

¿QUÉ ES LO QUE SE VIENE EN LA AGENDA DE “LA BANDONGA”?

MARCO: “Estamos preparando un toque en la sala teatro de la Escuela Experimental de Malvin para el 3 de setiembre. Por suerte con entradas agotadas. Hay que aprovechar el envión. Creo que estas cosas se dan por rachas. Luego hay que empezar a darle paso a las canciones nuevas”.

MARCELO: “Hay un par de toques de acá a fin de año. Tratamos de coordinar los toques para estar todos juntos, y que la banda suene. Estamos grabando un video que en pocos días se va a compartir online. Hay proyectos de grabación. Quizás, para cerrar una etapa, estaría bueno comenzar  a grabar un disco el año que viene, para que las canciones queden registradas. La idea se habló entre algunos, y seguramente se concrete”.



sábado, 13 de agosto de 2016

MABELITA RODRÍGUEZ Y LOS ANTIGUOS





La necesidad de experimentar y encarar un proyecto con amigos. Dueño de un formato muy particular, que no descarta cambios, y se encuentra en pleno proceso de que las canciones “sigan rodando”. Desde el arranque primó la idea de que el repertorio oscilara por distintos ritmos, incluso dentro de la misma pieza musical. Las canciones que comenzaron a dar que primeros pasos desde los confines de una casa, en alguna azotea, o patio, comenzaron a tomar forma y color. La frescura de ese proceso de composición está intacta, y se puede percibir al escuchar a la banda en vivo.

INTEGRANTES: Maira Sepúlveda (Voz, coros y accesorios), Germán Aycardo (Guitarra, voz, y coros), Juan Pablo Risso (Guitarra, voz y coros), Brian Alfonso (Guitarra y coros), Lucas Pintos (Ukelele, voz, y coros), Claudio Diverso (Contrabajo y coros), Martín Alaníz (Percusión y coros), y Matías González (Percusión y coros).

¿CÓMO NACE MABELITA RODRÍGUEZ Y LOS ANTIGUOS?

LUCAS: Fui para Argentina, escuché bandas, me entusiasmé, me puse a escuchar música y me dije “Tengo ganas de armar algo”. Enseguida le dije a Maira porque tenía ganas de que estuviera una mujer, y le dije a Martín para que hiciera la viola. Después precisaba percusión, y enseguida pensé en Mati, y luego apareció Germán. Me rodeé de gente talentosa, y entonces el menos talentoso pasa desapercibido (risas)”.

GERMÁN: “Empezamos a ensayar en el 2013, y usábamos  la casa de Martín Mazzella. Comenzamos a laburar las primeras cuatro canciones que teníamos, que eran: “Sombrero”, “Gualicho”, “Sola”, y “Train to the mountain”. Esta última era una canción en inglés que compuso Pelusa con las pocas palabras que sabía. Ya no forma parte del repertorio de Mabelita, pero quizás resucite. Luego apareció “Bolero (A Rodolfo)”, que era una canción que cantaba Federico Boschnakoff, un querido amigo, en “Rodolfo y el club de la Bicicleta”. Junto con esa canción empecé a tirar unos bocados, y ahí comenzó a tomar color el acting en La Mabelita. La primera canción con arreglos fue “Sombrero”. Ahí metimos colchoncitos, porque antes cantaba todo Maira solamente”.

EL SONIDO

LUCAS: “De pensarla uno en la casa con la guitarra, después pasás a necesitar otros componentes. Precisás un bajo, y una percusión que tenga la llevada. Tampoco queríamos un proyecto tan grande como “Rodolfo”, que éramos como 15 personas. Ahora la vamos llevando, y somos siete, aunque no estamos cerrados a incorporar más gente. Estamos en el plan rodante de mutar. Queremos agregar un teclado, y otros instrumentos también”.

MATÍAS: “Hubo una mutación en el sonido de la banda. Las canciones pedían ese viaje. Viene un tema por un lado, y te salta a una cumbia, y vas necesitando ciertos instrumentos para lograrlo".

¿HA CAMBIADO TAMBIÉN EL PROCESO CREATIVO?

LUCAS: “Somos los mismos los que componemos, pero después el aporte es de todos. A veces yo tengo una letra, y Germán le pone una música. O él tiene una música, y después se le agrega una letra. Funciona bastante bien. Lo lindo es que se producen abundantes canciones, y fluye la creación. Actualmente tenemos 16 canciones”.

¿CÓMO SE VIVIÓ LA EXPERIENCIA DE TOCAR EN ARGENTINA?

LUCAS: “Personalmente no sabía lo que me iba a encontrar, porque era la primera vez que iba con un proyecto que no era la murga. Convivir tres días estuvo mortal. Nos vio pila de gente, y fuimos a lugares que estaban demás, y ya tenían sus movidas. Entonces de repente te encontrabas tocando para 70 u 80 personas. Habremos tocado como 10 o 12 veces acá, y ya estábamos tocando ahí. Pasamos precioso”.

¿EXISTE LA IDEA DE GRABAR ALGO?

GERMÁN: “Pensamos grabar algo no tan de estudio, si no de una tirada, encerrarnos y tocar. La idea es grabar un material para difundir. Los arreglos y los detalles que de entrecasa suenan bien, no se aprecia en el audio de los videos que tenemos. Nos gustaría grabar en algún estudio como Sondor. No nos lo pusimos como meta reciente, pero está en la cabeza. Paticularmente creo que el disco no rinde mucho, y es un negocio. Me parece más  productivo compartirlo por internet. Desde ahí fue que nació este proyecto, de ver otras propuestas y a otra gente que comparte su música desde ese lado”.

¿EN ALGÚN MOMENTO PIENSAN DEDICARLE TIEMPO DE LLENO A LA BANDA?

LUCAS: “A Mabelita me dedico como a las otras actividades. Siento que lo hago completamente en todos los lugares. Siento que me dedico a esto, a cantar canciones, y a compartir con gente que canta canciones. Siempre me devuelve mucho más de lo que doy”.

GERMÁN: “Si bien tengo otros proyectos. En un momento me gustaría dejar el laburo, y dedicarle tiempo a la música. En esta banda es donde pongo más de mí. Hago y deshago a gusto de todos. Hoy por hoy ensayamos los lunes, y sabemos que los lunes son de la banda. Se les da la prioridad que la banda necesita”.

LA AGENDA

LUCAS: “Este domingo 14 de agosto a las 20 hs vamos a tocar en La Quimera Hogar Cultural. Es una habitación grande, y vamos a estar desenchufados. El jueves 18 de agosto vamos a estar tocando en la Facultad de Arquitectura, y el viernes 9 de setiembre vamos a tocar en la peña de la murga “Correla que va en Chancletas”. La única finalidad es tocar y que sigan rodando las canciones”.

A continuación, una de las canciones que conforman el repertorio, titulada: "Alguien Contó". 






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https://www.youtube.com/channel/UCaG47k7WZUDuekRMaD8sjDA